10 trucos para domar tu fular o bandolera

Algunas bandoleras  y algunos fulares rígidos, sean tejidos o caseros (hablamos de eso acá), llegan a nuestras manos muy tiesos, ásperos o duros, lo cual nos dificulta el uso. Esto se debe al tipo de fibras con las que están tejidos, en especial puede sucedernos con algunos algodones con mezcla, y con materiales como el lino y el cáñamo. También depende del gramaje: en general, a mayor gramaje, más dificultad. Estas características pueden hacer que, a la hora de comenzar a usar un portabebé nuevo, la tela no deslice bien y el ajuste punto por punto sea casi imposible de lograr. ¡Pero a no desanimarse! Las fibras deben abrirse y romperse para lograr flexibilidad, suavidad y maleabilidad. Esto se consigue con uso y tiempo, aunque también se puede acelerar. Justamente, llamamos “doma” a las diferentes técnicas que nos ayudan a apurar el proceso natural de desgaste de las telas. En este post te contamos 10 trucos para lograrlo antes y sin dañar tu portabebé.

1. LEÉ LA ETIQUETA. Si tu portabebé no trae instrucciones del fabricante, pedile al vendedor esta información. Es importante respetar las indicaciones de fábrica para no someter las telas a procesos que pudieran dañarlas.

2. LAVALO. Siempre, siempre que recibas un portabebé lavalo antes de usarlo. Ante todo, por cuestiones de higiene, pero también para eliminar posibles aprestos o residuos que la tela pudiese contener. Para ello es imprescindible que sigas las instrucciones del fabricante (punto 1). En general, cuando hablamos de telas de algodón las indicaciones son usar agua fría, lavar en lavarropas en ciclo suave o programa “lavado a mano” (pocas revoluciones de centrifugado) y no usar suavizante. Pero esto puede variar dependiendo de los materiales y el tipo de tejido. Además del lavado tradicional, también podés dejarlo en remojo varias horas. Para colgarlo, podés usar una puerta (asegurate primero de que la madera esté limpia y sin astillas o cubrí la madera). OJO: los fulares delicados (composiciones con seda, lanas, bambú) los cuidados son otros, consultanos. Idealmente, secalo a la sombra porque el sol desgasta los colores. En el caso de las bandoleras, podés proteger las anillas con, por ejemplo, una media o pañuelo. En todos los casos recomendamos lavar el portabebé dentro de una bolsa para lavarropas, funda de almohada o similar para evitar enganches.

3. PLANCHALO. Volvemos a recordar la importancia de leer primero la etiqueta. Suele ser aconsejable usar plancha tibia y planchar cuando el portabebé está aún apenas húmedo. También se puede planchar con vapor o rociar con agua si ya está seco.

4. SENTATE SOBRE ÉL. Podés poner el portabebé bajo el colchón, usarlo como funda de sillón o colocarlo como almohadón en una silla. El peso sobre la tela ayudará a ablandar el tejido.

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Para domar tu fular podés anudarlo.

5. ANUDALO. Como se ve en la imagen arriba, un simple nudo común y corriente nos ayuda a domar la tela. Podés hacer nudos apretados, uno tras otro, formando una especie de cadena. Siempre será ideal hacer y deshacer el procedimiento varias veces al día que dejar anudado mucho tiempo (también aplicable a los puntos 6 y 7).

6. TRENZALO. Si sabés tejer al crochet, sería como un punto cadena. Enlazás la punta del fular (o bandolera) y luego pasás un tramo de tela por dentro, dejándolo abierto. Repetís hasta terminar. Cuanto más apretado, mejor.

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Otra técnica de doma es trenzarlo.

7. ENROSCALO. La técnica de la rosca comienza haciendo un pequeño círculo con una de las puntas y luego enroscando la tela sobre él. Para que no se desarme podés sostener el cierre con un broche (por ejemplo, de pelo). Cuando des la vuelta completa ya podrás quitarlo. Seguí pasando la tela, con firmeza y bien apretada, hasta lograr completar la rosca. Es importante rozar la tela en cada pase para acelerar la doma.

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Técnica de la rosca para doma de tejidos.

8. USALO DE HAMACA. Ideal para fulares. Anudalo en una mesa de 4 patas, colgalo de una viga o de dos árboles (cuidando el punto de apoyo, podés colocar una tela debajo) y añadile peso. Asegurate muy bien de que los nudos están bien realizados y resisten si va a subirse a la hamaca un niño.

9. ENVOLVETE. Si estás embarazada empezá a domar tu portabebé con técnicas de Belly Wrapping, por ejemplo. Podés aliviar dolores de espalda usando tu bandolera o fular como faja. También podés usarlo como “abrigo” dentro de casa o jugar a hacer nudos y terminaciones sobre tu cuerpo, sin bebé.

10. USALO, USALO, USALO. Practicá mucho. Podés portear niños más grandes o muñecos (si tiene peso, mejor). Tensá bien la tela. Animate a nudos nuevos. No sólo vas a domar tu portabebé, ¡también vas a ganar confianza y experiencia!

¿Dudas? Escribinos a info@crianzaenbrazos.com.ar o consultanos en nuestro grupo. ¡Buena doma!

 

 

Nota: el presente post es una re-edición de este artículo de Kuyu Porteo.

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Fulares y bandoleras: Tipos de tejidos, materiales, gramajes y talles

tejidos

Durante el último año observamos un creciente interés acerca de los “tejidos”. Esperamos que este post sirva para despejar dudas frecuentes y brindar información básica sobre el tema.

Si bien suele llamarse “tejidos” a aquellos fulares (o bandoleras) de tela “rígida”, realmente todas las telas son tejidas. Es importante destacar, además, que un buen tejido debería tener cierta elasticidad a la diagonal. De todos modos aceptamos la denominación “tejidos” para diferenciar este tipo de telas de los fulares “caseros” (lienzo, brin, etc) y de los tejidos de punto (telas elásticas).

Tipos de tejidos

Los tejidos que más comúnmente encontramos en Argentina son: tafetán, sarga y jacquard, siendo la mayoría importados. ¿En qué se diferencian estos tejidos? En la forma en que los hilos de la urdimbre y la trama se entrecruzan (ver imagen).

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Imagen: alfombrasymas.com

En la sarga la urdimbre va en series cortas de hilos: un hilo cubre la trama en la primera pasada y el siguiente en la segunda. Se observa un tejido en forma de espiga. La sarga más comúnmente utilizada en portabebés es la sarga quebrada (a veces traducida como sarga cruzada, broken twill en inglés). Este tipo de tejido tiene una leve elasticidad en sentido diagonal, lo cual lo convierte en una tela que se adapta a los cuerpos brindando buen soporte en forma suave y amable.

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Sarga quebrada (Lennylamb)

La sarga quebrada es muy versátil y es útil para múltiples nudos. Una forma simple de reconocerla es mirar el revés: el color y/o las rayas son las mismas en ambos lados.

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Sarga diamente (Nunamoochie)

La sarga diamante es otro subtipo de sarga bastante común en el cual los hilos se entrelazan formando rombos. Es un tejido también con elasticidad en dirección diagonal, más fino que otras sargas. Es maleable, cómodo, fresco y suave. Ideal para bebés pequeños.

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Jacquard (Yaro)

Otro tipo de tejido es el jacquard, para el cual se utiliza un telar más complejo y es necesario tener plantillas con los diseños. Los hilos se cruzan formando dibujos que pueden contener hasta 3 colores. En cada cara el diseño se ve de un color diferente, como si uno fuera negativo del otro (observable en la foto de arriba). Es un tejido muy resistente y adaptable.

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Tafetán (Lomas Natural)

Un tejido que se ve menos pero también es usado para fulares y bandoleras es el tafetán. El tafetán o ligamento plano es el más simple de los tejidos que se construyen en un telar. Se forma con hilos perpendiculares que pasan alternativamente por encima y por debajo de cada uno de ellos. El ligamento de tafetán no tiene derecho ni revés. Es algo más rústico que la sarga y el jacquard.

Materiales

Ahora, no sólo es importante elegir el tipo de tejido sino conocer los materiales con los cuales está compuesto. Los materiales suelen categorizarse por sus orígenes:

  • Origen vegetal: algodón, lino, cáñamo, bambú, entre otros.
  • Origen animal: lana, alpaca, cachemira, seda, entre otros.
  • Origen sintéticorepreve, viscosa, plástico PET, entre otros.

El algodón es el material base de la mayoría de los fulares. Es el más común porque posee estabilidad y resistencia, además de ser muy confortable. Es suave al tacto, bastante resistente y tiene buena absorción de humedad.

La gran mayoría de las marcas de fulares utilizan algodón orgánico certificado por el GOTS, (la Norma Textil Orgánica Global). También suelen contar con el certificado Oeko-Tex Standard 100 que garantiza que el tejido no contiene sustancias nocivas para la salud. El algodón usado para portabebés suele ser de fibra larga, más suave y más maleable que el de fibra corta. Debido a que los portabebés rozan la piel del adulto y del niño, este es un aspecto muy importante a tener en cuenta, ya que un fular “casero” aunque esté realizado en tela de algodón 100% posiblemente se “clavará” más y dejará más marcas.

El bambú es resistente y térmico. Suele ser muy fresco en verano. Se trata de una fibra muy suave, algo resbaladiza y que se engancha con facilidad. Tiende a desajustarse un poco con pesos pesados.

El lino es muy resistente, ideal para climas húmedos. Usualmente es áspero cuando está nuevo y presenta irregularidades (nudos, asperezas). Lleva un tiempo “domarlo” y se arruga bastante, pero tiene propiedades térmicas, por lo cual es apto verano e invierno.

El cáñamo es otra fibra de origen natural muy resistente. Al igual que el lino, también tiene propiedades térmicas y absorbe aun más cantidad de humedad. También lleva tiempo domarlo, pero al finalizar es suave y confortable. Ideal para pesos pesados.

Las fibras de origen animal usualmente son extraídas del pelo de animales como la cabra, la alpaca, la vicuña o la oveja. Son ideales para climas fríos ya que son cálidas, abrigadas y naturalmente anti-humedad. Se trata de fibras delicadas que requieren cuidados especiales.

La seda, por otro lado, es un material suave, brillante, algo resbaladizo y bastante costoso. También podemos encontrar un fular mezcla con bourette (también denominado seda bourette), un hilo irregular hecho generalmente con residuos de seda. Este tipo de seda es más rústica, tiene buen agarre y no brilla.

Respecto de los materiales sintéticos, los metales son raros de encontrar pero algunas veces se utilizan para dar a los tejidos un acabado brillante. Existen otros materiales artificiales que, poco a poco, comienzan a usarse en la fabricación de portabebés. El repreve (marca registrada en los Estados Unidos), por ejemplo, es una fibra utilizada por marcas como Tekhni o Yaro. El repreve es una fibra de poliéster, 100% reciclada de botellas plásticas, y está certificada. En algunos casos podemos encontrar fulares que indiquen en su composición la utilización de PET (también botellas recicladas), como es el caso de AYU, en Colombia. El repreve es una fibra térmica con algo de rebote, resistente al agua y a las manchas.

Gramajes

Otro aspecto importante al elegir un portabebé es su gramaje. El gramaje constituye el peso de la tela por metro cuadrado y, básicamente, nos indica cuán grueso es el tejido. Si bien una tela más bien fina es más fresca, liviana y maleable, también tiene algunas contras como “clavarse” más en los hombros o tener menor resistencia para portear niños pesados. Igualmente, la gran mayoría de las veces el gramaje solo no es decisivo, sino que necesitamos prestar atención al tipo de tejido y a la composición del mismo.

Como referencia general, podemos decir:

Gramaje Volumen
Hasta 180 g/m² Muy fino
180-220 g/m² Fino
220-260 g/m² Medio (estándar)
260-300 g/m² Grueso
Más de 300 g/m² Muy grueso

¿Cómo elegir el talle?

El talle estándar de fular para hacer la mayoría de nudos en personas de contextura media comúnmente es el 6. Si la contextura es media y la persona tiene algo de experiencia usando fulares el 5 probablemente también pueda usarlo sin problemas. Si se usa más bien talle L/XL de ropa es recomendable utilizar un 7. Los fulares cortos (2 y 3) se utilizan más bien para nudos a la cadera. El talle 4 es el que usualmente se usa para el canguro, tanto delante como atrás. Con los talles 5, 6 y 7 (según el porteador) es frecuente hacer cruz envolvente, doble hamaca, etc.

Cada persona tiene su “talle base” de fular, el cual es aquel con el que puede realizar una cruz envolvente (que es uno de los nudos que más tela lleva) sin que sobre demasiada tela, ni tampoco anude con los extremos. Con el talle base se podrá realizar la mayor cantidad de nudos, en especial aquellos que requieren varios pases de tela.

Esto no quiere decir que siempre se deba utilizar el talle base. De hecho, los nudos que no llevan tantos pases de tela no serán tan cómodos de realizar y la cola del fular seguramente moleste. Para mayor comodidad en nudos con menos tela se recomienda elegir un fular de longitud media (por ejemplo, uno o dos talles menos que nuestra base) o un “shorty” (tres o cuatro talles menos que nuestra base).

Respecto de las bandoleras, en el cuadro inferior observamos algunas indicaciones. Podríamos decir que las bandoleras de cola corta son menos versátiles y que aquellas de cola larga nos permiten hacer, por ejemplo, nudos a la espalda en los cuales carguemos el peso del niño en ambos hombros de forma simétrica.

Los talles no están estandarizados aunque, en general, observamos medidas similares. A modo de referencia:

Medidas de bandoleras y fulares
Bandolera de anillas de cola corta 1,70-2,20 m
Talle 1 2,00-2,20 m
Talle 2 / Bandolera de cola larga 2,50-2,70 m
Talle 3 3,10-3,30 m
Talle 4 3,60-3,90 m
Talle 5 4,30-4,0 m
Talle 6 4,60-4,90 m
Talle 7 5,20-5,40 m
Talle 8 5,50-5,80 m

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¿Qué tela elijo para hacer un fular?

Las telas ideales para hacer un fular elástico, acá en Argentina (con las opciones en el mercado), son los algodones con elastano o un algodón orgánico (idealmente, aunque es difícil de conseguir y de costear). También se puede conseguir algodón con lycra o similar. Lo importante y a tener en cuenta es que no estire demasiado, que no se vea a trasluz, que la trama sea cerrada (el modal no es una opción viable). Para un fular rígido, se complica un poco. Se consiguen menos opciones, aunque lo ideal dentro de la oferta es el lienzo.

Las medidas estándar suelen ser 4,5 o 5 metros por al menos 60 cm de ancho.

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