¿Qué es el dilema obstétrico? (*)

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Texto original de The Baby Historian.

Traducción de Virginia Eleit.

La gestación, el parto y el desarrollo humano fueron siempre focos de estudio, investigación y discusión. Muchos autores sostienen que el bebé humano nace inmaduro y que debería permanecer en el útero materno durante más tiempo. Pero, ¿qué pasaría si en realidad nacemos de esa manera para desarrollar otras capacidades inherentes a nuestra especie? Este nacimiento “prematuro” ¿es en realidad necesario para el desarrollo cultural?

Esta es una traducción (autorizada por la autora, Aradia Wydham), resumen y adaptación del artículo “What is the Obstetrical Dilemma?”.

Una de las teorías más recientes sobre el dilema obstétrico presenta una disyuntiva entre el hecho de que la pelvis femenina es demasiado angosta para la bipedestación y para soportar la duración de la gestación. Por lo tanto, las mujeres resultan menos eficientes en la bipedestación que los hombres, dan a luz a bebés relativamente más prematuros que otras especies y necesitan asistencia médica especializada para poder parir de manera saludable.

Washburn, en su artículo “Tools and Human Evolution” (“Las herramientas y la evolución humana”), establece que el dilema obstétrico es parte de la conciencia popular. Esa madre lenta, que lleva al bebé en brazos, no puede cazar y, la combinación de la mujer cuidadora de sus bebés vulnerables y el hombre cazador, impuso un patrón fundamental en la organización social de las especies humanas (Washburn, 1960).

A pesar de que el dilema obstétrico fue desacreditado desde 1973, el racismo, la misoginia y la dependencia física de los infantes (que son la base de esta teoría) han permanecido (o aumentado) en la cultura occidental y se han esparcido en todo el mundo.

Esta lógica sostiene que, si la pelvis de una mujer es un problema durante el parto, hay que realizar una cesárea. El aumento de esta práctica elevó la tasa de mortalidad materna. El dilema obstétrico no es solamente científicamente inapropiado, sino que, además, está matando mujeres sanas que tienen tres veces más posibilidades de morir en una cesárea que en un parto vaginal (Mascarelle, 2017).

Es importante saber que hay algo realmente beneficioso sobre nuestra pelvis angosta y el parir bebés con cabezas grandes. De otro modo, no hubiera sido posible que nuestros ancestros evolucionen y nos sigan heredando pelvis angostas a los más de 7 mil millones de habitantes que hay hoy en la tierra. La selección natural favorece al angostamiento de la pelvis para la bipedestación y al nacimiento de bebés con cabezas grandes. Las cabezas de los recién nacidos se deforman durante el parto porque pueden hacerlo y no por que deban hacerlo. Los huesos del cráneo no están unidos hasta una adultez temprana, mucho después de que el cerebro llega a su tamaño final. Por lo tanto, no es una adaptación solo para el nacimiento sino para poder adaptarse al rápido crecimiento del cerebro.

Entonces, ¿por qué nacemos con menos meses de gestación respecto a otras especies?

A pesar del pequeño cerebro al nacer, los recién nacidos humanos no necesitan una gestación “extra”, en realidad, comparados con simios más precociales, los humanos gestan por más tiempo y dan a luz a recién nacidos proporcionalmente más grandes.

Entonces, hay ciertas restricciones en cuanto al tamaño de la cabeza y el desarrollo, pero el tamaño de la pelvis no tiene nada que ver con ello.

En vez de considerar las limitaciones y la vulnerabilidad del recién nacido como algo negativo, deberíamos tener en cuenta los beneficios y apreciarlos.

A menudo, la comparación es entre los recién nacidos y los chimpancés. Para que nuestros bebés nazcan tan precociales como los de un chimpancé, necesitarían permanecer en el útero unos 16 o 18 meses. Imaginemos perdernos 9 meses de la vida de nuestros bebés solo por mantenerlos más tiempo en la panza y, aún más importante, pensemos en lo que se estarían perdiendo de experimentar. Les doy una pista: mucho aprendizaje. En especial, aprendizaje social.

Como físicamente somos especies bastante débiles, necesitamos de la tecnología para sobrevivir y la tecnología proviene de la cultura, construida, a su vez, por otras personas. Nacer con una mente débil, pero inteligente y con sentidos bien agudos, pero físicamente incapaces, obliga a que el recién nacido esté rodeado de otras personas para cuidarlo de manera permanente, y de esa forma, puede aprender sobre su cultura y sobre lo que lo rodea.

Como especie, gestamos el tiempo que necesitamos gestar y parimos de manera tal que necesitamos a otras personas para que nos cuiden. Nuestras crías nacen con una mezcla perfecta de inteligencia y vulnerabilidad para asegurarnos un aprendizaje social permanente y un crecimiento cerebral lo suficientemente rápido.

De la dependencia de los cuerpos a la autonomía de sostén y de apoyo (*)

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(*) Por Silvina M. Aiello: Psicomotricista. Consultora en Porteo CEB.

En el devenir del desarrollo, el bebé pasa de la indiferenciación y dependencia del adulto a una construcción progresiva de diferenciación y autonomía de los cuerpos. Esta dependencia se debe a que el cachorro humano, a diferencia de otros mamíferos, necesita de un tiempo de maduración y desarrollo que se realiza fuera del útero materno, y precisa inevitablemente del vínculo humano, relación atravesada por el lenguaje. Estas primeras relaciones son esencialmente relaciones corporales, en las que el contacto con el cuerpo del adulto toma entidad de necesidad vital.

Daniel Calmels, psicomotricista y escritor argentino, plantea justamente que “una necesidad básica del recién nacido es el sostén materno, necesidad de marcada importancia con relación a otras, fundamentalmente porque el nacimiento se caracteriza por un pasaje del organismo de la madre al mundo externo, con la consecuente pérdida del entorno envolvente que lo sostenía” (Calmels, D., 2001). Y desarrolla una diferenciación interesante entre los términos “sostén” y “apoyo”, que nos permiten pensar el desarrollo del bebé y, junto a él, la función del porteo como acompañamiento de ese desarrollo singular.

Para el autor, el apoyo refiere específicamente al “contacto, fuente de información a partir del roce, de la presión, de la acomodación del cuerpo sobre las superficies” (Calmels, D., 2010), que está dada en esta primera etapa principalmente por el contacto con el cuerpo de quien lo sostiene. Por su parte, el sostén pone en juego “el lazo de unión con el otro”, está referido a la postura humana. “En el niño de brazos, sostén y apoyo se amalgaman”, por lo que es más pertinente hablar de sostén de apoyo. “El niño no puede sostenerse, o sea, variar y mantener una postura por sus propios medios. En este sentido, sostener es mantener firme, dar respaldo y continencia (referido aquí a quien no lo puede obtener por sus propios medios). Apoyar, en cambio, sería brindar espacios de contacto para que el sostén pueda desarrollarse. En la medida en que el niño puede sostenerse por sus propios medios, sus apoyos varían” (Calmels, D., 2012).

En la práctica del porteo, los contactos están dados por el cuerpo del adulto y la tela como extensión corporal, sosteniendo al bebé en posición erguida y, por lo tanto, configurándose un tipo de contacto que está dado por la suspensión del cuerpo del bebé entre la tela y el tronco del porteador. Mientras más pequeño sea el bebé, conforme su desarrollo, mayores deberán ser los puntos de contacto con el portabebé, evitando efectos no sólo en tanto forzamiento del sistema óseo-músculo-articular, sino también a nivel de la organización tónico-postural y motriz.

A medida que el bebé crece, las necesidades y demandas de contacto y de movimiento se van transformando: los modos de sostén (del pecho del adulto al brazo, a la mano, a la  mirada o a la presencia de la voz) ya no están basados en contactos de apoyo, pues al mismo tiempo la base de sustentación se va reduciendo (de los brazos de la madre, a la cuadripedia, a la sedestación, a la bipedestación, inclusive a la posibilidad de saltar, que implica la pérdida de los apoyos).

Es por eso que cuando hablamos de porteo tenemos que pensarlo desde un punto de vista dinámico, en movimiento constante, como sucede con el desarrollo mismo. La dirección del desarrollo propone el pasaje de una relación de dependencia corporal del adulto, a una progresiva autonomía de sostén y de apoyo.

Calmels, Daniel (2010). “Juegos de crianza. El juego corporal en los primeros años de vida”. Editorial Biblos, 3ra. edición. Buenos Aires, Argentina.
Calmels, Daniel (2012). “Del sostén a la transgresión. El cuerpo en la crianza”. Editorial Biblos, 3ra. edición. Buenos Aires, Argentina.

El control cefálico, el porteo y la curiosidad en el primer trimestre de vida

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¿Qué es el control cefálico? El control cefálico es una destreza básica para el desarrollo de nuestros bebés que se adquiere durante los tres primeros meses de vida. Cada bebé a su tiempo y sin necesidad de que realicemos ninguna estimulación en particular, siempre y cuando el desarrollo de nuestros hijos no se encuentre afectado por lesiones, patologías etc.

Para poder alcanzarlo, los músculos del cuello y la espalda deben encontrarse listos para sostener el peso de la cabeza; y, teniendo en cuenta que a esa edad la misma representa un tercio del peso total, claramente nos encontramos frente a una tarea ardua.

Durante los 9 meses de gestación uterina nuestros hijos vivieron en un medio líquido, sin el peso sobre los músculos que ejerce la fuerza de gravedad, con un repertorio limitado
de movimientos y encapullados en un patrón flexor generalizado (lo que llamamos posición fetal). Luego del parto, sus músculos comienzan a ejercitarse por el solo hecho de resistir sobre sí mismos la fuerza de gravedad ,por diferentes reflejos y reacciones que traemos al nacer, esto ya es una tarea grande que hace trabajar a nuestro cuerpo.

Al mismo tiempo, la visión no se encuentra completamente desarrollada. Sólo alcanza aproximadamente hasta el rostro de mamá al tomar la teta (unos 30 cm) y va desarrollándose lentamente. Pero durante todo este periodo, los ojos no se mueven independientemente de la cabeza, por ello giran su cuello cuando desean dirigir la mirada hacia un estímulo.

Conociendo toda esta información, entendemos por qué es tan importante utilizar con nuestros hijos recién nacidos portabebés que brinden un buen sostén cefálico. A pesar de que muchas veces creemos que esta destreza está alcanzada porque nuestro hijo sostiene de a ratos su cabeza, es muy importante entender que éste es un proceso gradual, que requiere de mucha fuerza física y sensorial de parte de nuestros hijos.

Cuando nos encontramos con un bebé curioso que desea hacer seguimiento visual de los estímulos del entorno, debemos pensar que esto no quiere decir que esté listo para afrontar el esfuerzo de sostener en forma independiente el peso de su cabeza por periodos largos. Por otro lado, cuando comienza a tirar su cabeza hacia atrás, arqueando su espalda, antes de suponer que está listo para dejar su cabeza libre, debemos revisar
algunos puntos tales como:

  • que no tenga pantalón con pie incluido (o cualquier ropa que genere tensión o presión en sus pies), en algunos casos este estímulo genera que el bebé comience a arquearse o estirar sus piernas (reflejo de marcha).
  • que el portabebe esté haciendo realmente un buen ajuste punto por punto, ya que
    pueden estar apareciendo reflejos por la sensación física de inseguridad (si tenés dudas sobre tu portabebé no dejes de escribirnos).
  • que no haya otras necesidades insatisfechas como hambre, pañal sucio, o necesidad de escuchar la voz de mamá / papá, etc.
  • que alguna parte del portabebé no esté molestando en la cabeza.

Si a pesar de controlar todos estos puntos, como mamá / papá sentís que tu hijo necesita
poder ampliar su campo visual y aún no ha adquirido el control cefálico, entonces podés brindarlo con tus manos, sosteniendo su zona cervical.

 

María Fernanda Iroume
Alumna de Crianza en Brazos Escuela de Porteo. Terapista Ocupacional. Estimuladora Temprana. Mamá de Azul, Franco y Fidel. Me desempeño en el área de Rehabilitación Física Pediátrica y Estimulación Temprana. Acompaño al niño y su familia en el proceso de mejorar su calidad de vida, fomentando la parentalidad intuitiva y la crianza respetuosa.

Bibliografía: Millani-Comparetti A. (1.963): Develop Med Child Neurol. 5:159-164.

¿Cuáles son las diferencias entre fular elástico, semielástico, rígido y tejido?

Los fulares son telas largas que se anudan para ser utilizadas como portabebés. Los encontramos en distintos largos y de diferentes composiciones. En este post resumimos las características principales de cada tipo.

FularElastico

Fulares elásticos y semielásticos

Características: se trata de una tela larga y elástica (aproximadamente 5 metros de largo x 50 cm de ancho, en Argentina, unos 65 cm en otros países). El fular elástico cede en ambas direcciones, mientras que el semielástico sólo cede en una (en general, en el ancho, siendo rígido a lo largo). En ambos casos es ajustable a variadas contexturas físicas, por lo cual puede ser utilizado por diferentes personas. Las telas utilizadas en Argentina suelen ser algodón con lycra ó algodón con elastano (fulares elásticos) y jersey de algodón o interlock (para los semielásticos). Estos portabebés se pueden usar desde el nacimiento. Los fulares elásticos soportan hasta unos 9 a 10 kilos de peso máximo, y los semielásticos apenas algo más, unos 10 a 11 kilos (siempre y cuando sean telas de buena calidad). A mayor peso del bebé, menos soporte y más rebote.

Nivel de dificultad: bajo a medio. Dependiendo del nudo, es bastante fácil de utilizar, sumamente confortable, y además permite preanudado, para poder sacar al bebé y luego volverlo a poner sin necesidad de deshacer el nudo.

Usos: permite una buena variedad de nudos, al frente o cadera, pero su elasticidad lo limita en cuanto a los pases de tela requeridos para soportar mayor peso. No recomendamos utilizarlo a la espalda, a menos que lo haga una persona experta en porteo.

 

FularRigido

Fulares rígidos y tejidos

Características: el fular rígido (también llamado “casero” en otros países) es una tela larga que no cede a lo largo ni a lo ancho (en general, 5 metros de largo x 70 cm de ancho). Según la disponibilidad de telas en Argentina, suelen ser de lienzo o brin de algodón. A diferencia de los “tejidos”, estas telas no están expresamente pensadas para portear y muchas veces llevan más “doma” y se “clavan” más en el cuerpo del adulto. Los fulares tejidos, por otro lado, están confeccionados en telar y pensados específicamente para portear. Poseen un cierta elasticidad mínima a la diagonal y otras características que permiten brindar mucho más soporte y comodidad al porteador y al bebé. Algunos de estos tejidos son: sarga quebrada, sarga diamante, jacquard, entre otros. Ambos tipos de fular son ajustables a variadas contexturas físicas, aunque los tejidos poseen mayor versatilidad porque pueden ser adquiridos en distintas medidas según la necesidad. Además, la composición de sus telas también es variada. Más info acá. Todos los fulares rígidos y tejidos se pueden usar desde el nacimiento y hasta que se desee, según la comodidad (que lo dará el tipo de tela).

Nivel de dificultad: medio a alto, ya que requiere más práctica y técnica en el ajuste, aunque hay nudos muy simples. Al requerir menos pases de tela en los nudos resulta una opción más fresca. Muchas veces la doma y el ajuste son dificultosos por tratarse de telas no pensadas expresamente para portear.

Usos: son los portabebés más versátiles. Permiten una gran cantidad de nudos al frente, cadera y espalda, y de 1 a 3 capas de tela de acuerdo a la necesidad.

 

¿Necesitás más info o asesoramiento en porteo? Hacé click acá o contactanos a info@crianzaenbrazos.com.ar. También podés sumarte a nuestro grupo de Facebook.

¿Cómo identificar un portabebé no ergonómico?

 

 

Cargar a los bebés en un portabebé y sentirlos cerquita nuestro es una de las experiencias más gratificantes que una familia puede vivir. Sin embargo, encontramos en el mercado una enorme variedad de portabebés. Los especialistas en porteo ergonómico aseguran que muchos de ellos no son adecuados y que pueden ser, incluso, perjudiciales para la salud. ¿Cómo los identificamos?

En esta nota brindamos información sobre lo que suele denominarse comúnmente como mochila “colgona”, un portabebé ampliamente difundido.  ¿Cómo identificamos una colgona? Por lo general, por su forma: tienen el asiento en forma de V y las piernas del bebé quedan colgando. Esta posición antinatural hace que la columna aun no desarrollada, el área genital y la pelvis reciban peso innecesariamente; y puede provocar que la articulación de la cadera no se desarrolle adecuadamente (lo que se conoce como displasia de cadera). Además, estas mochilas tienen tiras angostas que suelen incomodar al adulto y un panel rígido, de tela sintética y calurosa (no respirable). También suelen tener estructura entre los dos cuerpos, lo cual evita el contacto físico (uno de los grandes beneficios de cargar a los bebés). Esta estructura rígida mantiene al bebé en posición recta y sin contener su cabeza, la que lo lleva a perder su postura natural (columna en forma de C), sobrecarga su musculatura aun inmadura, ejerce presión sobre la columna y, por lo tanto, lo inmoviliza.

Por otro lado, las colgonas tampoco respetan la anatomía al adulto, ya que, al no brindar un ajuste correcto, el bebé queda separado del cuerpo del porteador y desplaza  su centro de gravedad. Ese desplazamiento provoca un desequilibrio y hace que el porteador intente compensarlo adoptando posturas que lastiman su propio cuerpo. Otra característica es que estas mochilas brindan la posibilidad de portear al bebé mirando hacia el frente, lo cual, entre otras cosas, produce sobreestimulacion.

Ahora bien, ¿cómo reconocemos si el portabebé sí es ergonómico? Algunas características son: se adapta al cuerpo del bebé, está realizado en telas de origen vegetal (como el algodón), no tiene forma de V, la zona donde va sentado el bebé llega de rodilla a rodilla (posición “ranita”, rodillas más altas que la cola), el bebé va erguido sobre el pecho del adulto, el cuerpo del bebé queda pegado al del adulto permitiendo sincronizar los sistemas vitales. Un portabebé ergonómico bien colocado es cómodo, no genera tensiones innecesarias ni posturas incorrectas. Los portabebés ergonómicos más habituales son: fular, bandolera de anillas, bei dai y mochila ergonómica.

Por suerte, con la facilidad de acceso a la información que tenemos hoy, somos muchos los que nos topamos con un grupo en una red social, una publicación o un artículo como éste y nos interesamos más. Los invitamos a leer un poco más al respecto en nuestra web  y a unirse a nuestro grupo en Facebook Crianza en Brazos (porteo ergonómico en español) para obtener más información y asesoramiento.

A modo de resumen, dejamos una infografía que permite visualizar la información aquí brindada.

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Fuente: Crianza en Brazos Escuela de Porteo. Agradecemos particularmente a las diseñadoras y alumnas de la escuela Carolina Moscovich y Sol González Feldman por los gráficos.

Respetando los portabebés tradicionales de Asia Oriental

Usemos los nombres completos de los portabebés para preservar su origen cultural.

Por ejemplo: decir bei dai [nombre de la marca] o podaegi [nombre de la marca] u onbuhimo [nombre de la marca] debería ser la convención. Usar versiones abreviadas o fusionadas como “pod”, “onbu”, “bu”, “tai”, etc. contribuye al blanqueo de sus orígenes culturales y perpetúa su borramiento.

Apoyemos a las compañías conectadas con sus respectivas culturas siempre que sea posible.

Reconocemos que estos estilos de portabebés han sido apropiados y fabricados extensamente por empresas no asiáticas, por lo cual le pedimos a dichas compañías que se comprometan en reducir el daño de esta apropiación respetando estas recomendaciones, atribuyendo adecuadamente los créditos de los diseños a las culturas de origen y donando a las organizaciones que promueven la preservación cultural.

Evitemos apropiarnos de estampados, nombres y marketing.

Apropiarse en forma anónima de motivos y diseños “étnicos” margina a las culturas de las cuales estos portabebés provienen. Pronto tendremos un listado de diseños y nombres apropiados como guía, en el cual incluiremos la mayor cantidad posible de culturas de Asia Oriental.

Las culturas de Asia Oriental tienen una tradición continua y actual en la utilización de portabebés y estos portabebés no son artefactos históricos que han sido redescubiertos por los occidentales.

No exoticemos estas prácticas parentales ni a los porteadores. Respetar los nombres de los portabebés es un signo de respeto hacia las tradiciones y los orígenes culturales.

Bei dai / Meh dai: China

Los meh dai (cantonés) o bei dai (mandarín) son paneles de tela con tirantes en la parte superior e inferior. Meh dai significa “tira para cargar en la espalda”, donde “meh / bei” significa “cargar sobre tu espalda” y “dai” significa “tira” o “correa”. Usando los pares de sílabas junto a otras palabras para crear nombres fusionados es inapropiado. Los vocablos “mei tai” no reflejan la pronunciación adecuada ni en mandarín ni en cantonés, por lo cual recomendamos “bei dai” o “meh dai” para este tipo de portabebé.

Pronunciaciones:

Onbuhimo: Japón

Los onbuhimo son portabebés sin cinturón y vienen en una variedad de estilos utilizando lazos de tela, hebillas y anillas en el uso moderno. Onbuhimo significa “tira para cargar en la espalda” en japonés. “Onbu” es un verbo y no debería ser separado de la palabra “himo” cuando se refiere al portabebé. “Onbu” refiere al acto de cargar en la espalda, mientras que “himo” significa “tira” o “soga”.

Pronunciación:

Podaegi: Corea

Los podaegi tienen mantas anchas y acolchadas con una tira en la parte superior. Están destinados al porteo en la espalda. Acortar el nombre a “pod” es inapropiado. Podaegi significa “manta de bebé con tiras”. Los “podaegi de manta angosta” llamados “nyia” son portabebés de panel con tirantes provenientes de la cultura Hmong. Los Nyia no son podaegi.

Pronunciación:

 

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#NotYourPodBuTai

Información investigada y compilada por Asian Mom Support Network. Traducción libre de Crianza en Brazos. Texto original en inglés: Aquí. Nos solidarizamos con esta iniciativa y les pedimos difusión. Muchas gracias.

“Yo también empecé sin saber de porteo”

 

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¿Sabías que las administradoras y moderadoras de Crianza en Brazos también empezamos porteando “mal”? El porteo es un arte ancestral que busca el contacto con nuestros hijos, y somos muchas las familias que llegamos a conocer el porteo ergonómico a partir de comenzar a utilizar portabebés que no lo eran.

 

Cuando nos convertimos en madres y padres nos enfrentamos a un sinfín de decisiones y elecciones. Con menor o mayor información, tomamos esas decisiones del mejor modo posible, usualmente pensando en el bienestar de nuestra familia. ¿Cómo llegamos al porteo? Nos regalan portabebés (o los heredamos de amigos y familiares) o los compramos nosotros mismos, confiando en tiendas de artículos para bebés y marcas de renombre. Y allá vamos, como nos sale, cargando a nuestros bebés (¡y llenos de orgullo!).

¿Somos malas madres, malos padres, malos tíos? ¿O más bien estamos buscando un hermoso fin pero nos faltan herramientas?

No olvidemos que incluso los portabebés ergonómicos pueden usarse de modo incorrecto. Sobre todo las primeras veces, cuando todavía nos estamos amigando con la idea de envolver a nuestros bebés.

 

¿Les ha pasado? ¿Se sintieron mal por hacerlo? ¡Ánimos! Como dice la frase de la poeta (entre muchas otras cosas, las invitamos a conocerla) Maya Angelou: “Hazlo lo mejor que puedas hasta que sepas más. Cuando sepas más, hazlo mejor.” Por eso, la próxima vez que veas a una familia porteando “mal” pensá muy bien cómo acercarte a ellos, invitalos al grupo, contales sobre el porteo ergonómico, pero siempre, siempre, acordate que ellos buscan lo mismo que vos: que sus bebés se duerman al compás de sus corazones. ¡Buen porteo! ♥

Fulares y bandoleras: Tipos de tejidos, materiales, gramajes y talles

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Durante el último año observamos un creciente interés acerca de los “tejidos”. Esperamos que este post sirva para despejar dudas frecuentes y brindar información básica sobre el tema.

Si bien suele llamarse “tejidos” a aquellos fulares (o bandoleras) de tela “rígida”, realmente todas las telas son tejidas. Es importante destacar, además, que un buen tejido debería tener cierta elasticidad a la diagonal. De todos modos aceptamos la denominación “tejidos” para diferenciar este tipo de telas de los fulares “caseros” (lienzo, brin, etc) y de los tejidos de punto (telas elásticas).

Tipos de tejidos

Los tejidos que más comúnmente encontramos en Argentina son: tafetán, sarga y jacquard, siendo la mayoría importados. ¿En qué se diferencian estos tejidos? En la forma en que los hilos de la urdimbre y la trama se entrecruzan (ver imagen).

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Imagen: alfombrasymas.com

En la sarga la urdimbre va en series cortas de hilos: un hilo cubre la trama en la primera pasada y el siguiente en la segunda. Se observa un tejido en forma de espiga. La sarga más comúnmente utilizada en portabebés es la sarga quebrada (a veces traducida como sarga cruzada, broken twill en inglés). Este tipo de tejido tiene una leve elasticidad en sentido diagonal, lo cual lo convierte en una tela que se adapta a los cuerpos brindando buen soporte en forma suave y amable.

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Sarga quebrada (Lennylamb)

La sarga quebrada es muy versátil y es útil para múltiples nudos. Una forma simple de reconocerla es mirar el revés: el color y/o las rayas son las mismas en ambos lados.

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La sarga diamante es otro subtipo de sarga bastante común en el cual los hilos se entrelazan formando rombos. Es un tejido también con elasticidad en dirección diagonal, más fino que otras sargas. Es maleable, cómodo, fresco y suave. Ideal para bebés pequeños.

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Jacquard (Yaro)

Otro tipo de tejido es el jacquard, para el cual se utiliza un telar más complejo y es necesario tener plantillas con los diseños. Los hilos se cruzan formando dibujos que pueden contener hasta 3 colores. En cada cara el diseño se ve de un color diferente, como si uno fuera negativo del otro (observable en la foto de arriba). Es un tejido muy resistente y adaptable.

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Tafetán (Lomas Natural)

Un tejido que se ve menos pero también es usado para fulares y bandoleras es el tafetán. El tafetán o ligamento plano es el más simple de los tejidos que se construyen en un telar. Se forma con hilos perpendiculares que pasan alternativamente por encima y por debajo de cada uno de ellos. El ligamento de tafetán no tiene derecho ni revés. Es algo más rústico que la sarga y el jacquard.

Materiales

Ahora, no sólo es importante elegir el tipo de tejido sino conocer los materiales con los cuales está compuesto. Los materiales suelen categorizarse por sus orígenes:

  • Origen vegetal: algodón, lino, cáñamo, bambú, entre otros.
  • Origen animal: lana, alpaca, cachemira, seda, entre otros.
  • Origen sintéticorepreve, viscosa, plástico PET, entre otros.

El algodón es el material base de la mayoría de los fulares. Es el más común porque posee estabilidad y resistencia, además de ser muy confortable. Es suave al tacto, bastante resistente y tiene buena absorción de humedad.

La gran mayoría de las marcas de fulares utilizan algodón orgánico certificado por el GOTS, (la Norma Textil Orgánica Global). También suelen contar con el certificado Oeko-Tex Standard 100 que garantiza que el tejido no contiene sustancias nocivas para la salud. El algodón usado para portabebés suele ser de fibra larga, más suave y más maleable que el de fibra corta. Debido a que los portabebés rozan la piel del adulto y del niño, este es un aspecto muy importante a tener en cuenta, ya que un fular “casero” aunque esté realizado en tela de algodón 100% posiblemente se “clavará” más y dejará más marcas.

El bambú es resistente y térmico. Suele ser muy fresco en verano. Se trata de una fibra muy suave, algo resbaladiza y que se engancha con facilidad. Tiende a desajustarse un poco con pesos pesados.

El lino es muy resistente, ideal para climas húmedos. Usualmente es áspero cuando está nuevo y presenta irregularidades (nudos, asperezas). Lleva un tiempo “domarlo” y se arruga bastante, pero tiene propiedades térmicas, por lo cual es apto verano e invierno.

El cáñamo es otra fibra de origen natural muy resistente. Al igual que el lino, también tiene propiedades térmicas y absorbe aun más cantidad de humedad. También lleva tiempo domarlo, pero al finalizar es suave y confortable. Ideal para pesos pesados.

Las fibras de origen animal usualmente son extraídas del pelo de animales como la cabra, la alpaca, la vicuña o la oveja. Son ideales para climas fríos ya que son cálidas, abrigadas y naturalmente anti-humedad. Se trata de fibras delicadas que requieren cuidados especiales.

La seda, por otro lado, es un material suave, brillante, algo resbaladizo y bastante costoso. También podemos encontrar un fular mezcla con bourette (también denominado seda bourette), un hilo irregular hecho generalmente con residuos de seda. Este tipo de seda es más rústica, tiene buen agarre y no brilla.

Respecto de los materiales sintéticos, los metales son raros de encontrar pero algunas veces se utilizan para dar a los tejidos un acabado brillante. Existen otros materiales artificiales que, poco a poco, comienzan a usarse en la fabricación de portabebés. El repreve (marca registrada en los Estados Unidos), por ejemplo, es una fibra utilizada por marcas como Tekhni o Yaro. El repreve es una fibra de poliéster, 100% reciclada de botellas plásticas, y está certificada. En algunos casos podemos encontrar fulares que indiquen en su composición la utilización de PET (también botellas recicladas), como es el caso de AYU, en Colombia. El repreve es una fibra térmica con algo de rebote, resistente al agua y a las manchas.

Gramajes

Otro aspecto importante al elegir un portabebé es su gramaje. El gramaje constituye el peso de la tela por metro cuadrado y, básicamente, nos indica cuán grueso es el tejido. Si bien una tela más bien fina es más fresca, liviana y maleable, también tiene algunas contras como “clavarse” más en los hombros o tener menor resistencia para portear niños pesados. Igualmente, la gran mayoría de las veces el gramaje solo no es decisivo, sino que necesitamos prestar atención al tipo de tejido y a la composición del mismo.

Como referencia general, podemos decir:

Gramaje Volumen
Hasta 180 g/m² Muy fino
180-220 g/m² Fino
220-260 g/m² Medio (estándar)
260-300 g/m² Grueso
Más de 300 g/m² Muy grueso

¿Cómo elegir el talle?

El talle estándar de fular para hacer la mayoría de nudos en personas de contextura media comúnmente es el 6. Si la contextura es media y la persona tiene algo de experiencia usando fulares el 5 probablemente también pueda usarlo sin problemas. Si se usa más bien talle L/XL de ropa es recomendable utilizar un 7. Los fulares cortos (2 y 3) se utilizan más bien para nudos a la cadera. El talle 4 es el que usualmente se usa para el canguro, tanto delante como atrás. Con los talles 5, 6 y 7 (según el porteador) es frecuente hacer cruz envolvente, doble hamaca, etc.

Cada persona tiene su “talle base” de fular, el cual es aquel con el que puede realizar una cruz envolvente (que es uno de los nudos que más tela lleva) sin que sobre demasiada tela, ni tampoco anude con los extremos. Con el talle base se podrá realizar la mayor cantidad de nudos, en especial aquellos que requieren varios pases de tela.

Esto no quiere decir que siempre se deba utilizar el talle base. De hecho, los nudos que no llevan tantos pases de tela no serán tan cómodos de realizar y la cola del fular seguramente moleste. Para mayor comodidad en nudos con menos tela se recomienda elegir un fular de longitud media (por ejemplo, uno o dos talles menos que nuestra base) o un “shorty” (tres o cuatro talles menos que nuestra base).

Respecto de las bandoleras, en el cuadro inferior observamos algunas indicaciones. Podríamos decir que las bandoleras de cola corta son menos versátiles y que aquellas de cola larga nos permiten hacer, por ejemplo, nudos a la espalda en los cuales carguemos el peso del niño en ambos hombros de forma simétrica.

Los talles no están estandarizados aunque, en general, observamos medidas similares. A modo de referencia:

Medidas de bandoleras y fulares
Bandolera de anillas de cola corta 1,70-2,20 m
Talle 1 2,00-2,20 m
Talle 2 / Bandolera de cola larga 2,50-2,70 m
Talle 3 3,10-3,30 m
Talle 4 3,60-3,90 m
Talle 5 4,30-4,0 m
Talle 6 4,60-4,90 m
Talle 7 5,20-5,40 m
Talle 8 5,50-5,80 m

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Portabebes evolutivos: pros y contras

Día a día la información sobre porteo ergonómico crece y se enriquece. Y así como hay mucha información, también hay nuevos modelos de portabebés que se presentan como opción. Últimamente nos encontramos con preguntas acerca de los portabebés evolutivos que se encuentran en el mercado latinoamericano. La principal inquietud es si conviene o no usarlos en bebés recién nacidos.

Pero, antes que nada, ¿qué necesita un recién nacido o muy pequeño? El bebé pequeño necesita un portabebé que le brinde soporte a su cabeza y que acompañe su postura natural, ajustando “punto a punto” su cuerpo en desarrollo para evitar que su estructura ósea reciba peso para el cual aun no está preparada. En esta foto vemos con claridad cómo un fular ajusta el contorno del bebé a la perfección:

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¿Podemos lograr esto mismo con un portabebé evolutivo? La respuesta es sí, aunque no siempre. Los portabebés evolutivos no son todos iguales y, aunque parezcan muy sencillos de utilizar, hacer un buen uso de ellos requiere práctica y aprendizaje.

Algunos de ellos aclaran edad o peso mínimos para su uso, lo cual nos demuestra que, en realidad, muchas veces el tiempo de uso será mucho más corto del esperado. En esos casos es bueno analizar si vale la pena la inversión o es mejor esperar unos meses más y comprar una mochila estándar.

Vale la pena aclarar que aquellas mochilas que vienen con insertos y reductores no se consideran verdaderamente evolutivas.

Si bien hay portabebés óptimos para los bebés pequeños, como las bandoleras y los fulares, los evolutivos son una opción más para que las familias elijan y es por ello que decidimos compilar esta información de interés. Vamos a dividir los portabebés evolutivos en 3 grandes categorías.

Mochilas ajustables

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Las mochilas ajustables cuentan con una estructura tradicional de mochila (panel de tela + tirantes y cinturón acolchados). La particularidad de estos modelos es que es posible achicar el panel a lo ancho y alto mediante cordones, tancas o accesorios similares. Por el diseño mismo del portabebé, no hay modo de ajustar el panel perfectamente sobre la espalda del bebé. De hecho, cuanto más pequeño sea y más necesitemos achicar el panel, más tela arrugada tendremos y menos ajuste tendrá. Es por esto que muchas de las marcas que ofrecen este tipo de mochilas especifican que deben usarse con bebés a partir de 3 meses (o 6 kilos). Consideramos que este tipo de evolutivo es el que menor ajuste provee a un bebé pequeño, sin importar el material o tejido con el cual esté confeccionado el panel.

Bei dai ajustable

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Los bei dai son portabebés de tela que constan de un panel cuadrado del cual parten 4 tiras, 2 a modo de cinturón y 2 arriba, denominados tirantes. Los evolutivos se ajustan también mediante cordones y tancas (o sistemas similares). En este tipo de portabebés es mucho más sencillo lograr un mejor ajuste en bebés pequeños, por supuesto siempre que hablemos de bebés saludables y de peso regular. Como vimos en el apartado anterior, el fruncido puede ocasionar que el panel no de suficiente sujeción, es por esto que recomendamos utilizar los tirantes –sin son del tipo chinados– para tensar correctamente la tela sobre la espalda del bebé. Dentro de las distintas posibilidades, lograremos mejor tensión si el bei dai es de telas tejidas (sarga, jacquard) y tiene tirantes anchos (chinado).

Mochila híbrida

emeiSuele llamarse mochila híbrida con fular a aquellas que poseen un panel de tela tejida ajustable mediante anillas. Este tipo de portabebé logra un excelente ajuste en la espalda y es el más recomendable de todos. Aun así, usarlo con un bebé muy pequeñito que aun no sostiene su cabeza no es tan sencillo. En mucha ocasiones los tirantes quedan demasiado cerca de la cara del bebé, por lo cual es importante aprender a utilizar este producto de manera correcta.

Plus

Los evolutivos también pueden ser una buena opción para bebés más grandes. Sabemos que no todos los bebés se desarrollan en los mismos tiempos. Podría pasar que el bebé ya tiene 6 meses pero aun no tiene demasiada movilidad propia. Otras veces el bebé ya se sienta o gatea pero es pequeño de tamaño y la mochila estándar le queda grande. Estos son buenos ejemplos en los cuales un evolutivo es una buena opción.

¡Los esperamos en nuestro grupo Crianza en Brazos (porteo ergonómico en español)!