¿Cuáles son las diferencias entre fular elástico, semielástico, rígido y tejido?

Los fulares son telas largas que se anudan para ser utilizadas como portabebés. Los encontramos en distintos largos y de diferentes composiciones. En este post resumimos las características principales de cada tipo.

FularElastico

Fulares elásticos y semielásticos

Características: se trata de una tela larga y elástica (aproximadamente 5 metros de largo x 50 cm de ancho, en Argentina, unos 65 cm en otros países). El fular elástico cede en ambas direcciones, mientras que el semielástico sólo cede en una (en general, en el ancho, siendo rígido a lo largo). En ambos casos es ajustable a variadas contexturas físicas, por lo cual puede ser utilizado por diferentes personas. Las telas utilizadas en Argentina suelen ser algodón con lycra ó algodón con elastano (fulares elásticos) y jersey de algodón o interlock (para los semielásticos). Estos portabebés se pueden usar desde el nacimiento. Los fulares elásticos soportan hasta unos 9 a 10 kilos de peso máximo, y los semielásticos apenas algo más, unos 10 a 11 kilos (siempre y cuando sean telas de buena calidad). A mayor peso del bebé, menos soporte y más rebote.

Nivel de dificultad: bajo a medio. Dependiendo del nudo, es bastante fácil de utilizar, sumamente confortable, y además permite preanudado, para poder sacar al bebé y luego volverlo a poner sin necesidad de deshacer el nudo.

Usos: permite una buena variedad de nudos, al frente o cadera, pero su elasticidad lo limita en cuanto a los pases de tela requeridos para soportar mayor peso. No recomendamos utilizarlo a la espalda, a menos que lo haga una persona experta en porteo.

 

FularRigido

Fulares rígidos y tejidos

Características: el fular rígido (también llamado “casero” en otros países) es una tela larga que no cede a lo largo ni a lo ancho (en general, 5 metros de largo x 70 cm de ancho). Según la disponibilidad de telas en Argentina, suelen ser de lienzo o brin de algodón. A diferencia de los “tejidos”, estas telas no están expresamente pensadas para portear y muchas veces llevan más “doma” y se “clavan” más en el cuerpo del adulto. Los fulares tejidos, por otro lado, están confeccionados en telar y pensados específicamente para portear. Poseen un cierta elasticidad mínima a la diagonal y otras características que permiten brindar mucho más soporte y comodidad al porteador y al bebé. Algunos de estos tejidos son: sarga quebrada, sarga diamante, jacquard, entre otros. Ambos tipos de fular son ajustables a variadas contexturas físicas, aunque los tejidos poseen mayor versatilidad porque pueden ser adquiridos en distintas medidas según la necesidad. Además, la composición de sus telas también es variada. Más info acá. Todos los fulares rígidos y tejidos se pueden usar desde el nacimiento y hasta que se desee, según la comodidad (que lo dará el tipo de tela).

Nivel de dificultad: medio a alto, ya que requiere más práctica y técnica en el ajuste, aunque hay nudos muy simples. Al requerir menos pases de tela en los nudos resulta una opción más fresca. Muchas veces la doma y el ajuste son dificultosos por tratarse de telas no pensadas expresamente para portear.

Usos: son los portabebés más versátiles. Permiten una gran cantidad de nudos al frente, cadera y espalda, y de 1 a 3 capas de tela de acuerdo a la necesidad.

 

¿Necesitás más info o asesoramiento en porteo? Hacé click acá o contactanos a info@crianzaenbrazos.com.ar. También podés sumarte a nuestro grupo de Facebook.

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¿Cómo identificar un portabebé no ergonómico?

 

 

Cargar a los bebés en un portabebé y sentirlos cerquita nuestro es una de las experiencias más gratificantes que una familia puede vivir. Sin embargo, encontramos en el mercado una enorme variedad de portabebés. Los especialistas en porteo ergonómico aseguran que muchos de ellos no son adecuados y que pueden ser, incluso, perjudiciales para la salud. ¿Cómo los identificamos?

En esta nota brindamos información sobre lo que suele denominarse comúnmente como mochila “colgona”, un portabebé ampliamente difundido.  ¿Cómo identificamos una colgona? Por lo general, por su forma: tienen el asiento en forma de V y las piernas del bebé quedan colgando. Esta posición antinatural hace que la columna aun no desarrollada, el área genital y la pelvis reciban peso innecesariamente; y puede provocar que la articulación de la cadera no se desarrolle adecuadamente (lo que se conoce como displasia de cadera). Además, estas mochilas tienen tiras angostas que suelen incomodar al adulto y un panel rígido, de tela sintética y calurosa (no respirable). También suelen tener estructura entre los dos cuerpos, lo cual evita el contacto físico (uno de los grandes beneficios de cargar a los bebés). Esta estructura rígida mantiene al bebé en posición recta y sin contener su cabeza, la que lo lleva a perder su postura natural (columna en forma de C), sobrecarga su musculatura aun inmadura, ejerce presión sobre la columna y, por lo tanto, lo inmoviliza.

Por otro lado, las colgonas tampoco respetan la anatomía al adulto, ya que, al no brindar un ajuste correcto, el bebé queda separado del cuerpo del porteador y desplaza  su centro de gravedad. Ese desplazamiento provoca un desequilibrio y hace que el porteador intente compensarlo adoptando posturas que lastiman su propio cuerpo. Otra característica es que estas mochilas brindan la posibilidad de portear al bebé mirando hacia el frente, lo cual, entre otras cosas, produce sobreestimulacion.

Ahora bien, ¿cómo reconocemos si el portabebé sí es ergonómico? Algunas características son: se adapta al cuerpo del bebé, está realizado en telas de origen vegetal (como el algodón), no tiene forma de V, la zona donde va sentado el bebé llega de rodilla a rodilla (posición “ranita”, rodillas más altas que la cola), el bebé va erguido sobre el pecho del adulto, el cuerpo del bebé queda pegado al del adulto permitiendo sincronizar los sistemas vitales. Un portabebé ergonómico bien colocado es cómodo, no genera tensiones innecesarias ni posturas incorrectas. Los portabebés ergonómicos más habituales son: fular, bandolera de anillas, bei dai y mochila ergonómica.

Por suerte, con la facilidad de acceso a la información que tenemos hoy, somos muchos los que nos topamos con un grupo en una red social, una publicación o un artículo como éste y nos interesamos más. Los invitamos a leer un poco más al respecto en nuestra web  y a unirse a nuestro grupo en Facebook Crianza en Brazos (porteo ergonómico en español) para obtener más información y asesoramiento.

A modo de resumen, dejamos una infografía que permite visualizar la información aquí brindada.

Infografia completa - colgona y ergo con logo 1

Fuente: Crianza en Brazos Escuela de Porteo. Agradecemos particularmente a las diseñadoras y alumnas de la escuela Carolina Moscovich y Sol González Feldman por los gráficos.

Respetando los portabebés tradicionales de Asia Oriental

Usemos los nombres completos de los portabebés para preservar su origen cultural.

Por ejemplo: decir bei dai [nombre de la marca] o podaegi [nombre de la marca] u onbuhimo [nombre de la marca] debería ser la convención. Usar versiones abreviadas o fusionadas como “pod”, “onbu”, “bu”, “tai”, etc. contribuye al blanqueo de sus orígenes culturales y perpetúa su borramiento.

Apoyemos a las compañías conectadas con sus respectivas culturas siempre que sea posible.

Reconocemos que estos estilos de portabebés han sido apropiados y fabricados extensamente por empresas no asiáticas, por lo cual le pedimos a dichas compañías que se comprometan en reducir el daño de esta apropiación respetando estas recomendaciones, atribuyendo adecuadamente los créditos de los diseños a las culturas de origen y donando a las organizaciones que promueven la preservación cultural.

Evitemos apropiarnos de estampados, nombres y marketing.

Apropiarse en forma anónima de motivos y diseños “étnicos” margina a las culturas de las cuales estos portabebés provienen. Pronto tendremos un listado de diseños y nombres apropiados como guía, en el cual incluiremos la mayor cantidad posible de culturas de Asia Oriental.

Las culturas de Asia Oriental tienen una tradición continua y actual en la utilización de portabebés y estos portabebés no son artefactos históricos que han sido redescubiertos por los occidentales.

No exoticemos estas prácticas parentales ni a los porteadores. Respetar los nombres de los portabebés es un signo de respeto hacia las tradiciones y los orígenes culturales.

Bei dai / Meh dai: China

Los meh dai (cantonés) o bei dai (mandarín) son paneles de tela con tirantes en la parte superior e inferior. Meh dai significa “tira para cargar en la espalda”, donde “meh / bei” significa “cargar sobre tu espalda” y “dai” significa “tira” o “correa”. Usando los pares de sílabas junto a otras palabras para crear nombres fusionados es inapropiado. Los vocablos “mei tai” no reflejan la pronunciación adecuada ni en mandarín ni en cantonés, por lo cual recomendamos “bei dai” o “meh dai” para este tipo de portabebé.

Pronunciaciones:

Onbuhimo: Japón

Los onbuhimo son portabebés sin cinturón y vienen en una variedad de estilos utilizando lazos de tela, hebillas y anillas en el uso moderno. Onbuhimo significa “tira para cargar en la espalda” en japonés. “Onbu” es un verbo y no debería ser separado de la palabra “himo” cuando se refiere al portabebé. “Onbu” refiere al acto de cargar en la espalda, mientras que “himo” significa “tira” o “soga”.

Pronunciación:

Podaegi: Corea

Los podaegi tienen mantas anchas y acolchadas con una tira en la parte superior. Están destinados al porteo en la espalda. Acortar el nombre a “pod” es inapropiado. Podaegi significa “manta de bebé con tiras”. Los “podaegi de manta angosta” llamados “nyia” son portabebés de panel con tirantes provenientes de la cultura Hmong. Los Nyia no son podaegi.

Pronunciación:

 

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#NotYourPodBuTai

Información investigada y compilada por Asian Mom Support Network. Traducción libre de Crianza en Brazos. Texto original en inglés: Aquí. Nos solidarizamos con esta iniciativa y les pedimos difusión. Muchas gracias.

“Yo también empecé sin saber de porteo”

 

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¿Sabías que las administradoras y moderadoras de Crianza en Brazos también empezamos porteando “mal”? El porteo es un arte ancestral que busca el contacto con nuestros hijos, y somos muchas las familias que llegamos a conocer el porteo ergonómico a partir de comenzar a utilizar portabebés que no lo eran.

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Cuando nos convertimos en madres y padres nos enfrentamos a un sinfín de decisiones y elecciones. Con menor o mayor información, tomamos esas decisiones del mejor modo posible, usualmente pensando en el bienestar de nuestra familia. ¿Cómo llegamos al porteo? Nos regalan portabebés (o los heredamos de amigos y familiares) o los compramos nosotros mismos, confiando en tiendas de artículos para bebés y marcas de renombre. Y allá vamos, como nos sale, cargando a nuestros bebés (¡y llenos de orgullo!).

¿Somos malas madres, malos padres, malos tíos? ¿O más bien estamos buscando un hermoso fin pero nos faltan herramientas?

No olvidemos que incluso los portabebés ergonómicos pueden usarse de modo incorrecto. Sobre todo las primeras veces, cuando todavía nos estamos amigando con la idea de envolver a nuestros bebés.

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¿Les ha pasado? ¿Se sintieron mal por hacerlo? ¡Ánimos! Como dice la frase de la poeta (entre muchas otras cosas, las invitamos a conocerla) Maya Angelou: “Hazlo lo mejor que puedas hasta que sepas más. Cuando sepas más, hazlo mejor.” Por eso, la próxima vez que veas a una familia porteando “mal” pensá muy bien cómo acercarte a ellos, invitalos al grupo, contales sobre el porteo ergonómico, pero siempre, siempre, acordate que ellos buscan lo mismo que vos: que sus bebés se duerman al compás de sus corazones. ¡Buen porteo! ♥

10 trucos para domar tu fular o bandolera

Algunas bandoleras  y algunos fulares rígidos, sean tejidos o caseros (hablamos de eso acá), llegan a nuestras manos muy tiesos, ásperos o duros, lo cual nos dificulta el uso. Esto se debe al tipo de fibras con las que están tejidos, en especial puede sucedernos con algunos algodones con mezcla, y con materiales como el lino y el cáñamo. También depende del gramaje: en general, a mayor gramaje, más dificultad. Estas características pueden hacer que, a la hora de comenzar a usar un portabebé nuevo, la tela no deslice bien y el ajuste punto por punto sea casi imposible de lograr. ¡Pero a no desanimarse! Las fibras deben abrirse y romperse para lograr flexibilidad, suavidad y maleabilidad. Esto se consigue con uso y tiempo, aunque también se puede acelerar. Justamente, llamamos “doma” a las diferentes técnicas que nos ayudan a apurar el proceso natural de desgaste de las telas. En este post te contamos 10 trucos para lograrlo antes y sin dañar tu portabebé.

1. LEÉ LA ETIQUETA. Si tu portabebé no trae instrucciones del fabricante, pedile al vendedor esta información. Es importante respetar las indicaciones de fábrica para no someter las telas a procesos que pudieran dañarlas.

2. LAVALO. Siempre, siempre que recibas un portabebé lavalo antes de usarlo. Ante todo, por cuestiones de higiene, pero también para eliminar posibles aprestos o residuos que la tela pudiese contener. Para ello es imprescindible que sigas las instrucciones del fabricante (punto 1). En general, cuando hablamos de telas de algodón las indicaciones son usar agua fría, lavar en lavarropas en ciclo suave o programa “lavado a mano” (pocas revoluciones de centrifugado) y no usar suavizante. Pero esto puede variar dependiendo de los materiales y el tipo de tejido. Además del lavado tradicional, también podés dejarlo en remojo varias horas. Para colgarlo, podés usar una puerta (asegurate primero de que la madera esté limpia y sin astillas o cubrí la madera). OJO: los fulares delicados (composiciones con seda, lanas, bambú) los cuidados son otros, consultanos. Idealmente, secalo a la sombra porque el sol desgasta los colores. En el caso de las bandoleras, podés proteger las anillas con, por ejemplo, una media o pañuelo. En todos los casos recomendamos lavar el portabebé dentro de una bolsa para lavarropas, funda de almohada o similar para evitar enganches.

3. PLANCHALO. Volvemos a recordar la importancia de leer primero la etiqueta. Suele ser aconsejable usar plancha tibia y planchar cuando el portabebé está aún apenas húmedo. También se puede planchar con vapor o rociar con agua si ya está seco.

4. SENTATE SOBRE ÉL. Podés poner el portabebé bajo el colchón, usarlo como funda de sillón o colocarlo como almohadón en una silla. El peso sobre la tela ayudará a ablandar el tejido.

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Para domar tu fular podés anudarlo.

5. ANUDALO. Como se ve en la imagen arriba, un simple nudo común y corriente nos ayuda a domar la tela. Podés hacer nudos apretados, uno tras otro, formando una especie de cadena. Siempre será ideal hacer y deshacer el procedimiento varias veces al día que dejar anudado mucho tiempo (también aplicable a los puntos 6 y 7).

6. TRENZALO. Si sabés tejer al crochet, sería como un punto cadena. Enlazás la punta del fular (o bandolera) y luego pasás un tramo de tela por dentro, dejándolo abierto. Repetís hasta terminar. Cuanto más apretado, mejor.

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Otra técnica de doma es trenzarlo.

7. ENROSCALO. La técnica de la rosca comienza haciendo un pequeño círculo con una de las puntas y luego enroscando la tela sobre él. Para que no se desarme podés sostener el cierre con un broche (por ejemplo, de pelo). Cuando des la vuelta completa ya podrás quitarlo. Seguí pasando la tela, con firmeza y bien apretada, hasta lograr completar la rosca. Es importante rozar la tela en cada pase para acelerar la doma.

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Técnica de la rosca para doma de tejidos.

8. USALO DE HAMACA. Ideal para fulares. Anudalo en una mesa de 4 patas, colgalo de una viga o de dos árboles (cuidando el punto de apoyo, podés colocar una tela debajo) y añadile peso. Asegurate muy bien de que los nudos están bien realizados y resisten si va a subirse a la hamaca un niño.

9. ENVOLVETE. Si estás embarazada empezá a domar tu portabebé con técnicas de Belly Wrapping, por ejemplo. Podés aliviar dolores de espalda usando tu bandolera o fular como faja. También podés usarlo como “abrigo” dentro de casa o jugar a hacer nudos y terminaciones sobre tu cuerpo, sin bebé.

10. USALO, USALO, USALO. Practicá mucho. Podés portear niños más grandes o muñecos (si tiene peso, mejor). Tensá bien la tela. Animate a nudos nuevos. No sólo vas a domar tu portabebé, ¡también vas a ganar confianza y experiencia!

¿Dudas? Escribinos a info@crianzaenbrazos.com.ar o consultanos en nuestro grupo. ¡Buena doma!

 

 

Nota: el presente post es una re-edición de este artículo de Kuyu Porteo.

Fulares y bandoleras: Tipos de tejidos, materiales, gramajes y talles

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Durante el último año observamos un creciente interés acerca de los “tejidos”. Esperamos que este post sirva para despejar dudas frecuentes y brindar información básica sobre el tema.

Si bien suele llamarse “tejidos” a aquellos fulares (o bandoleras) de tela “rígida”, realmente todas las telas son tejidas. Es importante destacar, además, que un buen tejido debería tener cierta elasticidad a la diagonal. De todos modos aceptamos la denominación “tejidos” para diferenciar este tipo de telas de los fulares “caseros” (lienzo, brin, etc) y de los tejidos de punto (telas elásticas).

Tipos de tejidos

Los tejidos que más comúnmente encontramos en Argentina son: tafetán, sarga y jacquard, siendo la mayoría importados. ¿En qué se diferencian estos tejidos? En la forma en que los hilos de la urdimbre y la trama se entrecruzan (ver imagen).

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Imagen: alfombrasymas.com

En la sarga la urdimbre va en series cortas de hilos: un hilo cubre la trama en la primera pasada y el siguiente en la segunda. Se observa un tejido en forma de espiga. La sarga más comúnmente utilizada en portabebés es la sarga quebrada (a veces traducida como sarga cruzada, broken twill en inglés). Este tipo de tejido tiene una leve elasticidad en sentido diagonal, lo cual lo convierte en una tela que se adapta a los cuerpos brindando buen soporte en forma suave y amable.

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Sarga quebrada (Lennylamb)

La sarga quebrada es muy versátil y es útil para múltiples nudos. Una forma simple de reconocerla es mirar el revés: el color y/o las rayas son las mismas en ambos lados.

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Sarga diamente (Nunamoochie)

La sarga diamante es otro subtipo de sarga bastante común en el cual los hilos se entrelazan formando rombos. Es un tejido también con elasticidad en dirección diagonal, más fino que otras sargas. Es maleable, cómodo, fresco y suave. Ideal para bebés pequeños.

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Jacquard (Yaro)

Otro tipo de tejido es el jacquard, para el cual se utiliza un telar más complejo y es necesario tener plantillas con los diseños. Los hilos se cruzan formando dibujos que pueden contener hasta 3 colores. En cada cara el diseño se ve de un color diferente, como si uno fuera negativo del otro (observable en la foto de arriba). Es un tejido muy resistente y adaptable.

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Tafetán (Lomas Natural)

Un tejido que se ve menos pero también es usado para fulares y bandoleras es el tafetán. El tafetán o ligamento plano es el más simple de los tejidos que se construyen en un telar. Se forma con hilos perpendiculares que pasan alternativamente por encima y por debajo de cada uno de ellos. El ligamento de tafetán no tiene derecho ni revés. Es algo más rústico que la sarga y el jacquard.

Materiales

Ahora, no sólo es importante elegir el tipo de tejido sino conocer los materiales con los cuales está compuesto. Los materiales suelen categorizarse por sus orígenes:

  • Origen vegetal: algodón, lino, cáñamo, bambú, entre otros.
  • Origen animal: lana, alpaca, cachemira, seda, entre otros.
  • Origen sintéticorepreve, viscosa, plástico PET, entre otros.

El algodón es el material base de la mayoría de los fulares. Es el más común porque posee estabilidad y resistencia, además de ser muy confortable. Es suave al tacto, bastante resistente y tiene buena absorción de humedad.

La gran mayoría de las marcas de fulares utilizan algodón orgánico certificado por el GOTS, (la Norma Textil Orgánica Global). También suelen contar con el certificado Oeko-Tex Standard 100 que garantiza que el tejido no contiene sustancias nocivas para la salud. El algodón usado para portabebés suele ser de fibra larga, más suave y más maleable que el de fibra corta. Debido a que los portabebés rozan la piel del adulto y del niño, este es un aspecto muy importante a tener en cuenta, ya que un fular “casero” aunque esté realizado en tela de algodón 100% posiblemente se “clavará” más y dejará más marcas.

El bambú es resistente y térmico. Suele ser muy fresco en verano. Se trata de una fibra muy suave, algo resbaladiza y que se engancha con facilidad. Tiende a desajustarse un poco con pesos pesados.

El lino es muy resistente, ideal para climas húmedos. Usualmente es áspero cuando está nuevo y presenta irregularidades (nudos, asperezas). Lleva un tiempo “domarlo” y se arruga bastante, pero tiene propiedades térmicas, por lo cual es apto verano e invierno.

El cáñamo es otra fibra de origen natural muy resistente. Al igual que el lino, también tiene propiedades térmicas y absorbe aun más cantidad de humedad. También lleva tiempo domarlo, pero al finalizar es suave y confortable. Ideal para pesos pesados.

Las fibras de origen animal usualmente son extraídas del pelo de animales como la cabra, la alpaca, la vicuña o la oveja. Son ideales para climas fríos ya que son cálidas, abrigadas y naturalmente anti-humedad. Se trata de fibras delicadas que requieren cuidados especiales.

La seda, por otro lado, es un material suave, brillante, algo resbaladizo y bastante costoso. También podemos encontrar un fular mezcla con bourette (también denominado seda bourette), un hilo irregular hecho generalmente con residuos de seda. Este tipo de seda es más rústica, tiene buen agarre y no brilla.

Respecto de los materiales sintéticos, los metales son raros de encontrar pero algunas veces se utilizan para dar a los tejidos un acabado brillante. Existen otros materiales artificiales que, poco a poco, comienzan a usarse en la fabricación de portabebés. El repreve (marca registrada en los Estados Unidos), por ejemplo, es una fibra utilizada por marcas como Tekhni o Yaro. El repreve es una fibra de poliéster, 100% reciclada de botellas plásticas, y está certificada. En algunos casos podemos encontrar fulares que indiquen en su composición la utilización de PET (también botellas recicladas), como es el caso de AYU, en Colombia. El repreve es una fibra térmica con algo de rebote, resistente al agua y a las manchas.

Gramajes

Otro aspecto importante al elegir un portabebé es su gramaje. El gramaje constituye el peso de la tela por metro cuadrado y, básicamente, nos indica cuán grueso es el tejido. Si bien una tela más bien fina es más fresca, liviana y maleable, también tiene algunas contras como “clavarse” más en los hombros o tener menor resistencia para portear niños pesados. Igualmente, la gran mayoría de las veces el gramaje solo no es decisivo, sino que necesitamos prestar atención al tipo de tejido y a la composición del mismo.

Como referencia general, podemos decir:

Gramaje Volumen
Hasta 180 g/m² Muy fino
180-220 g/m² Fino
220-260 g/m² Medio (estándar)
260-300 g/m² Grueso
Más de 300 g/m² Muy grueso

¿Cómo elegir el talle?

El talle estándar de fular para hacer la mayoría de nudos en personas de contextura media comúnmente es el 6. Si la contextura es media y la persona tiene algo de experiencia usando fulares el 5 probablemente también pueda usarlo sin problemas. Si se usa más bien talle L/XL de ropa es recomendable utilizar un 7. Los fulares cortos (2 y 3) se utilizan más bien para nudos a la cadera. El talle 4 es el que usualmente se usa para el canguro, tanto delante como atrás. Con los talles 5, 6 y 7 (según el porteador) es frecuente hacer cruz envolvente, doble hamaca, etc.

Cada persona tiene su “talle base” de fular, el cual es aquel con el que puede realizar una cruz envolvente (que es uno de los nudos que más tela lleva) sin que sobre demasiada tela, ni tampoco anude con los extremos. Con el talle base se podrá realizar la mayor cantidad de nudos, en especial aquellos que requieren varios pases de tela.

Esto no quiere decir que siempre se deba utilizar el talle base. De hecho, los nudos que no llevan tantos pases de tela no serán tan cómodos de realizar y la cola del fular seguramente moleste. Para mayor comodidad en nudos con menos tela se recomienda elegir un fular de longitud media (por ejemplo, uno o dos talles menos que nuestra base) o un “shorty” (tres o cuatro talles menos que nuestra base).

Respecto de las bandoleras, en el cuadro inferior observamos algunas indicaciones. Podríamos decir que las bandoleras de cola corta son menos versátiles y que aquellas de cola larga nos permiten hacer, por ejemplo, nudos a la espalda en los cuales carguemos el peso del niño en ambos hombros de forma simétrica.

Los talles no están estandarizados aunque, en general, observamos medidas similares. A modo de referencia:

Medidas de bandoleras y fulares
Bandolera de anillas de cola corta 1,70-2,20 m
Talle 1 2,00-2,20 m
Talle 2 / Bandolera de cola larga 2,50-2,70 m
Talle 3 3,10-3,30 m
Talle 4 3,60-3,90 m
Talle 5 4,30-4,0 m
Talle 6 4,60-4,90 m
Talle 7 5,20-5,40 m
Talle 8 5,50-5,80 m

¿Tenés dudas? ¡Pedí un asesoramiento personalizado o acercate a nuestros talleres! Comunicate a nuestro email info@crianzaenbrazos.com.ar

Portabebes evolutivos: pros y contras

Día a día la información sobre porteo ergonómico crece y se enriquece. Y así como hay mucha información, también hay nuevos modelos de portabebés que se presentan como opción. Últimamente nos encontramos con preguntas acerca de los portabebés evolutivos que se encuentran en el mercado latinoamericano. La principal inquietud es si conviene o no usarlos en bebés recién nacidos.

Pero, antes que nada, ¿qué necesita un recién nacido o muy pequeño? El bebé pequeño necesita un portabebé que le brinde soporte a su cabeza y que acompañe su postura natural, ajustando “punto a punto” su cuerpo en desarrollo para evitar que su estructura ósea reciba peso para el cual aun no está preparada. En esta foto vemos con claridad cómo un fular ajusta el contorno del bebé a la perfección:

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¿Podemos lograr esto mismo con un portabebé evolutivo? La respuesta es sí, aunque no siempre. Los portabebés evolutivos no son todos iguales y, aunque parezcan muy sencillos de utilizar, hacer un buen uso de ellos requiere práctica y aprendizaje.

Algunos de ellos aclaran edad o peso mínimos para su uso, lo cual nos demuestra que, en realidad, muchas veces el tiempo de uso será mucho más corto del esperado. En esos casos es bueno analizar si vale la pena la inversión o es mejor esperar unos meses más y comprar una mochila estándar.

Vale la pena aclarar que aquellas mochilas que vienen con insertos y reductores no se consideran verdaderamente evolutivas.

Si bien hay portabebés óptimos para los bebés pequeños, como las bandoleras y los fulares, los evolutivos son una opción más para que las familias elijan y es por ello que decidimos compilar esta información de interés. Vamos a dividir los portabebés evolutivos en 3 grandes categorías.

Mochilas ajustables

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Las mochilas ajustables cuentan con una estructura tradicional de mochila (panel de tela + tirantes y cinturón acolchados). La particularidad de estos modelos es que es posible achicar el panel a lo ancho y alto mediante cordones, tancas o accesorios similares. Por el diseño mismo del portabebé, no hay modo de ajustar el panel perfectamente sobre la espalda del bebé. De hecho, cuanto más pequeño sea y más necesitemos achicar el panel, más tela arrugada tendremos y menos ajuste tendrá. Es por esto que muchas de las marcas que ofrecen este tipo de mochilas especifican que deben usarse con bebés a partir de 3 meses (o 6 kilos). Consideramos que este tipo de evolutivo es el que menor ajuste provee a un bebé pequeño, sin importar el material o tejido con el cual esté confeccionado el panel.

Mei tai ajustable

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Los mei tai son portabebés de tela que constan de un panel cuadrado del cual parten 4 tiras, 2 a modo de cinturón y 2 arriba, llamados tirantes. Los evolutivos se ajustan también mediante cordones y tancas (o sistemas similares). En este tipo de portabebés es mucho más sencillo lograr un mejor ajuste en bebés pequeños, por supuesto siempre que hablemos de bebés saludables y de peso regular. Como vimos en el apartado anterior, el fruncido puede ocasionar que el panel no de suficiente sujeción, es por esto que recomendamos utilizar los tirantes para tensar correctamente la tela sobre la espalda del bebé. Dentro de las distintas posibilidades, lograremos mejor tensión si el mei tai es de telas tejidas (sarga, jacquard) y tiene tirantes anchos (modelo conocido como mei tai chinado).

Mochila híbrida

emeiSuele llamarse mochila híbrida con fular a aquellas que poseen un panel de tela tejida ajustable mediante anillas. Este tipo de portabebé logra un excelente ajuste en la espalda y es el más recomendable de todos. Aun así, usarlo con un bebé muy pequeñito que aun no sostiene su cabeza no es tan sencillo. En mucha ocasiones los tirantes quedan demasiado cerca de la cara del bebé, por lo cual es importante aprender a utilizar este producto de manera correcta.

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Los evolutivos también pueden ser una buena opción para bebés más grandes. Sabemos que no todos los bebés se desarrollan en los mismos tiempos. Podría pasar que el bebé ya tiene 6 meses pero aun no tiene demasiada movilidad propia. Otras veces el bebé ya se sienta o gatea pero es pequeño de tamaño y la mochila estándar le queda grande. Estos son buenos ejemplos en los cuales un evolutivo es una buena opción.

¡Los esperamos en nuestro grupo Crianza en Brazos (porteo ergonómico en español)!

Especificaciones de seguridad sobre amamantar dentro de un portabebé

Debido a un triste caso reciente ocurrido en el Reino Unido (bebé de 26 días que falleció por asfixia siendo amamantando en posición cuna dentro de un fular elástico) asesoras de porteo de todo el mundo hemos decidido  redactar nuevas recomendaciones relacionadas a esta temática.

Amamantar es la actividad de mayor riesgo asociada al porteo, porque los bebés permanecen bajos en altura y sus vías respiratorias no quedan tan fácilmente visibles; por lo cual pueden sufrir asfixia postural, atragantarse o aspirar leche. Los bebés muy pequeños y que aún no controlan su cabeza no tienen tono muscular suficiente para poder salir de una posición peligrosa (nariz pegada o mentón sobre el pecho, por ejemplo). Por lo cual las recomendaciones actuales son:

  • Dentro de lo posible, evitar amamantar en portabebé hasta que el bebé tenga control de su cabeza y tronco (aproximadamente 4 meses en el caso de bebés nacidos a término).
  • Bajar al bebé en posición vertical con la cabeza libre de tela y las vías respiratorias siempre visibles. Acompañar con una mano y nunca dejar sin supervisión.
  • Evitar amamantar en posición cuna a menos que se esté muy consciente de ello.
  • Nunca cubrir la cabeza del bebé con tela mientras esté mamando.
  • Durante los primeros meses recomendamos sacar al bebé del portabebé y amamantar normalmente, mientras la lactancia se establece (y el bebé aprende una buena prendida).

 

Si la familia decide portear en posición cuna recomendamos tener en cuenta las recomendaciones de seguridad, chequear en todo momento las vías respiratorias y la posición de la cabeza. Idealmente el bebé deberá estar panza con panza, con sus brazos rodeando el cuerpo del adulto y ambas piernas juntas. Su mentón nunca debería tener la posibilidad de ir hacia adelante.

Reproducimos a continuación estadísticas (en este caso de Estados Unidos) acerca de la peligrosidad de la posición cuna mal utilizada. Este artículo pertenece a BabyWearing Institute.

Ya en marzo de 2010 la Comisión de Seguridad de Productos de Consumo Masivo (CPSC por sus siglas en inglés) advirtió sobre el uso de portabebés debido a casos de bebés sofocados. Lamentablemente las advertencias eran sobre los portabebés en general cuando el problema real son los portabebés que cargan al bebé en posición de cuna. Los fabricantes y algunos educadores de porteo insisten en que la posición de cuna en el porteo es similar a llevar al bebé en brazos. Esto, lamentablemente, es engañoso porque un bebé sostenido en brazos no queda en la misma posición durante períodos de tiempo extendidos. Un bebé en brazos es movido con frecuencia y la persona que carga al bebé está mucho más atenta a su respiración que si el bebé está acostado dentro un portabebé, especialmente en los portabebés que se encuentran en el mercado donde el bebé está lejos de los sentidos de quien portea ya que el bebé cuelga a la altura del ombligo o aún debajo.

Todos los accidentes fatales de los últimos veinte años en los Estados Unidos fueron revisados y estas fueron las conclusiones.

La edad más crítica en la cuales los bebés mueren de asfixia posicional es desde el nacimiento hasta los 4 meses. La posición más crítica, por mucho, es la posición de cuna.

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Los bebés de menos de 4 meses son el grupo de mayor riesgo. Un portabebé debe tomar en consideración que un bebé no puede sostener su cabeza, ya que el tono muscular no es suficiente en absoluto para ayudar al bebé si se encuentra en una posición comprometida como la posición cuna forzada.

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Este gráfico claramente muestra que la posición cuna es la posición en la cual se encontraban la mayor parte de los bebés sofocados debido a la asfixia posicional o a un objeto que obstruyó sus vías respiratorias.

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Ninguno de estos portabebés es lo que consideramos un buen portabebé excepto las dos bandoleras de anillas, que fueron usadas en posición cuna en lugar de en posición vertical. La mayoría de los incidentes ocurrieron en las bandoleras de tipo “bolsa” seguidas por las bandoleras acolchadas que no son ajustables y luego los pouchs. Todos estos portabebés, que pueden ser utilizados con un bebé mayor en posición erguida pero no son ajustables, representan un peligro de asfixia para un bebé pequeño. Las bandoleras de anillas usadas en posición cuna también representan un riesgo de seguridad.

Conclusión de BabyWearing Institute: la posición cuna es una posición de alto riesgo. Hay muchos portabebés en el mercado que permiten la posición vertical y son más seguros que cualquier portabebé que se utilice en posición cuna.

Traducción de Cangureando.

5 CONSEJOS SOBRE COMO (NO) VESTIR AL BEBÉ PORTEADO

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Adaptación argentina de un artículo original de Roser Oliver Ayala, de Embolics & Indigo Store¡Muchas gracias por el permiso!

 

En mis asesorías es frecuente que las familias sin experiencia en porteo no tengan en cuenta la relativa importancia que tienen las prendas que lleven sus bebés en ese momento. Digo “relativa importancia” porque no es una cuestión vital, ni afecta a su seguridad, pero son cuestiones que si se tienen en cuenta sí que pueden facilitarnos las cosas en algún momento. Por ese motivo ahí van mis 5 consejos de hoy sobre cómo (no) vestir al bebé cuando vamos a portearlo.

1- No abrigarlo en exceso: Este es un consejo que seguro que la mayoría ya saben porque es casi de “manual” y es un consejo que suele darse en prácticamente todas las charlas de iniciación al porteo. El contacto con nuestro bebé, la cercanía, proporciona por sí mismo calor corporal y convierte el porteo en una actividad que termo-regula nuestro cuerpo, por lo que evitaremos abrigarlo demasiado. Es mucho mejor vestirlo con poca ropa y taparlo con una mantita si notamos que empieza a hacer frío. En invierno evitaremos buzos,  sweaters y abrigos de bebé.

2- Evitar las capuchas: Sabemos que los buzos y remeras con capucha son una monada, los bebés están muy graciosos y nos encantan, pero a la hora de colocar el fular o la mochila son un incordio, nunca sabemos cómo colocarla y nos molesta, y sobretodo, molesta a nuestro bebé y si se queda dormido es difícil sostener su cabeza con la tela o la capucha de la mochila si tenemos ese “trozo de tela” molestando, es mucho más recomendable tener un gorrito a mano que podemos quitar o poner a nuestro antojo.

3- Evitar los pantalones babuchas “cagados”: Odio el nombre que se le da a esos pantalones, pero reconozcan que todos entendieron a la primera el tipo de pantalón al que me refiero. Están de moda, son cancheros, quedan geniales, peeeeero, no son lo más cómodo para portear. ¿por qué? Por un motivo parecido al de los ositos que veremos en el punto siguiente, y es que si queremos asegurarnos de bascular bien la cadera y que la zona del periné del bebé esté en contacto con nuestro cuerpo es inevitable “subir” el pantalón, con lo que la parte inferior de la pierna se destapa.  Yo personalmente he vestido a mis hijos con pantalones de este tipo en muchas ocasiones, pero hay que tener en cuenta este detalle y si es invierno tener a mano unas polainas para tapar esa parte de la pierna que queda al aire.

4- Evitar pantalones tipo “ranita” u “osito” (con pie): No, estos pantalones no son “el demonio del porteo” como he leído por ahí, pero no son el tipo de prenda más adecuado para portear. Los pantalones que llevan pie frecuentemente “tiran” del pie cuando nos colocamos el portabebé y es difícil, sobretodo en bebés pequeños que no “llenan” ese pie, detectar bien cuál es la postura que ha adoptado y hacia qué dirección apuntan los dedos.

5- Vestidos y polleras, ¿sí o no?: Pues francamente, los vestidos son lindos. Si tenés una niña seguramente estarás tentada a ponerle algún vestido, porque algunos son preciosos, así que  mi consejo es que intentes ponerle vestidos con un tejido que no se arrugue demasiado, que tengan algo de punto en su composición porque si no te encontrarás con que al bajar a la niña del portabebé su ropa tendrá más arrugas que Matusalén.

Dicho todo esto insisto en que no se trata de cuestiones vitales, y que si te has enamorado de una remera con capucha tan bonita, o de unos pantalones en particular ¡adelante! pero si podés evitarlo yo te aconsejaría tener en cuenta estos puntos. ¡Nunca está de más estar prevenido antes de comprar según qué!

Mitos y realidades sobre las mochilas ergonómicas: Alto y ancho del panel

Puente

Mochila talle toddler (niño de 3 años)

Hemos notado una creciente preocupación por parte de los usuarios de mochilas ergonómicas respecto al tamaño del puente y las mochilas en general. Tal como se muestra en la foto de arriba, una mochila ergonómica cuenta con un panel cuyo alto total y ancho de puente hacen a la comodidad de ambas partes. En este post abordamos las principales características de las mochilas para saber cómo elegir una y cuándo es necesario cambiarla.

Usualmente las mochilas ergonómicas vienen en 3 tamaños: estándar (desde que el bebé se sienta hasta que queda pequeña, alrededor de 18 a 24 meses, en general); toddler (desde ese momento hasta los 3 años, aproximadamente) y preschooler (niños de 3 a 5, para generalizar).

La mochila debe ser un portabebé cómodo y seguro tanto para el niño como para quien portea y permitir libertad de movimientos a ambos.

 

Posición del niño en la mochila

Recordemos que si bien siempre es necesario bascular la cadera del bebé, elevando las rodillas, la posición “ranita” en la mochila ya no es tan pronunciada; lo cual está perfectamente en línea con la etapa de desarrollo del bebé ya apto para ser porteado en mochila.

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Mientras la posición obtenida sea segura y cómoda, es decir, con panel hasta al menos debajo de las axilas y puente que aun mantenga las rodillas más altas que la cola no será necesario cambiar la mochila.

Pensemos que los bebés crecen constantemente y es imposible lograr que el puente siempre abarque el diámetro de rodilla a rodilla en forma exacta. Es usual que a medida que el tiempo pasa la tela se aleje de las corvas unos centímetros pero aun siga manteniendo la postura correcta. Por lo cual no es necesario salir corriendo a comprar un talle más grande. De hecho, un bebé de 90 cm. (por ejemplo) irá igualmente bien tanto en una mochila estándar como en una toddler. Incluso quizás la toddler le quede demasiado alta. Además, antes de determinar que la mochila es chica es necesario verificar siempre que hayamos colocado correctamente la cadera  del bebé, elevando sus rodillas y bajando su cola.

¿Cuándo la mochila queda realmente chica?

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Es necesario discontinuar el uso de la mochila cuando:

  • El alto del panel queda muy alejado de las axilas (lo cual ya no es seguro).
  • El puente es demasiado pequeño y las rodillas caen hacia abajo (foto).

Recordamos que el hecho de que las rodillas caigan afecta, además, la postura global del adulto y genera especialmente dolores y molestias lumbares.

 

¿Me conviene comprar un talle más grande?

No. Es un error pensar en comprar un talle grande para que “dure más tiempo”. ¿Por qué?

  • El bebé perderá libertad de movimientos y campo visual ya que el panel tapará sus hombros y/o cuello (a veces, incluso, parte de la cabeza).
  • La posición de sus piernas se verá forzada, logrando una hiperflexión.
  • Muchas veces el panel quedará flojo dando un soporte impreciso a su espalda.
  • La tela se acumulará detrás de las rodillas del niño generando incomodidad.
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Ejemplo de mochila toddler utilizada en bebé que aun debe ir en talle estándar.

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Niño de 3 años y 94 cm de alto en mochila estándar.

¿Tengo que medir a mi bebé antes de comprar?

No necesariamente; en general el fabricante debería poder indicarte si su mochila es adecuada a su tamaño. A menos que se trate de un bebé inusualmente grande, los talles estandarizados se adaptarán de buena manera y durarán el tiempo estimado.

En la actualidad los talles son bastante similares en casi todas las marcas. En Argentina observamos puentes bastante más grandes que en otros países, como medidas aproximadas podríamos citar: Talle estándar puente de 38 a 40 cm, talle toddler puente de alrededor de 47 a 50 cm, talle preschooler puente de unos 55 cm.

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Mochila preschooler (niña de 4 años)