Porteo y verticalización atlas axis (*)

(*) Por Sabrina Critzmann: médica pediatra, exdocente de embriología por la Universidad de Buenos Aires y docente de Crianza en Brazos Escuela de Porteo.

El atlas es la primera vértebra cervical. Posee unas carillas planas superiores donde se apoyan los cóndilos del cráneo, y se articula medialmente con la segunda vértebra cervical, el axis, a través de la articulación atlanto axoidea. El axis es la segunda vértebra cervical, y posee un “diente”, también llamada apófisis odontoides, que va a participar directamente en la articulación nombrada.

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Estas vértebras van a estar en contacto en varios puntos, pero vamos a hablar puntualmente de la articulación atlanto axoidea. El diente del axis se mete por dentro del agujero más grande (foramen o agujero medular, por donde pasa la médula espinal) del atlas, y queda contenido por un ligamento que se llama ligamento transverso.
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Esta articulación es del tipo trocoide o pivote, y lo que le permite es precisamente un movimiento monoaxial de pivotear (rotar alrededor de un eje central).

Por adentro del agujero medular, pasa la médula espinal. Si el ligamento transverso se rompiera, el diente del axis se podría mover en otro ángulo y lesionar la médula.

Hecha esta introducción, vamos a lo que suelen “criticarle” al porteo en vertical con argumentos “científicos”.

Se plantea que tener al bebé en posición vertical es inviable por el peso de la cabeza, y que produce una luxación del atlas, una compresión de los nervios vagos y una disfunción visceral, que tendría que ver con los cólicos.

Vamos por partes:

  • Una luxación es una lesión en la que una articulación se desplaza de su posición normal. El atlas es un hueso, no se puede luxar. Si habláramos de una luxación de la articulación atlantoaxoidea, estaríamos hablando de la disfunción del ligamento transverso, y de lesiones de la médula por desplazamiento del axis con consiguiente movimiento de su diente, lo cual podría provocar parálisis o directamente la muerte. Bastante más grave que un cólico.

 

  • Los bebés no nacen con los huesos osificados, sino que presentan algunos núcleos de osificación que se van desarrollando a medida que crecen (por ejemplo, la rótula no se osifica hasta los 3-4 años). El atlas, el axis y las otras vértebras no son excepción.

 

El atlas está formado por tres centros de osificación primarios y continúa su osificación hasta el 5/8vo año de vida.

El axis se desarrolla a partir de cinco centros de osificación primarios y finaliza su formación entre los 6 y 12 años.

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Arriba: imagen de Embriología médica (Langman). Abajo: Imagen propiedad del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca – Murcia/ES.

  • Como podemos ver, las vértebras durante la infancia no son huesos sólidos que se rompen fácilmente, sino que están formadas en gran parte por cartílago que luego se osificará. Esto permite, por ejemplo, los movimientos del parto y la capacidad de la cabeza del bebé a adaptarse al canal sin lastimar su médula. También amortiguan, por su gran contenido de agua en el cartílago, el peso de la cabeza durante su desarrollo.

 

  • El nervio vago o neumogástrico (llamado así porque “vaga” por el cuerpo, es un nervio muy largo que va a dar ramas para muchísimos órganos) nace en el bulbo raquídeo y sale por un agujero de la base del cráneo, en conjunto con el paquete vásculonervioso del cuello. Se relaciona hacia anterior con las apófisis transversas del atlas. Las contracturas musculares pueden llegar a causar compresiones y disfunciones de estos nervios, y es útil la higiene postural (evitar sacudir al bebé, o cambios bruscos de posición), evitar cosas que compriman la cabeza del bebé (gorritos o vinchas) y la osteopatía cuando vemos casos de bebés muy irritables o con dificultades en la lactancia o la deglución.

 

  • Con respecto a los cólicos, existe un importante sobrediagnóstico de los mismos: cada vez que llora un bebé pequeño, se suele decir que tiene cólicos y que esto es debido al “dolor de panza”. Cada vez se están pensando más los cólicos como un tema neurológico de adaptación al medio extrauterino y no como una cuestión gastrointestinal (la cual tiene otro nombre, disquecia del lactante). También se ponen en jaque las expectativas del adulto en relación al bebé. Por eso, generalmente, los cólicos mejoran con dos cosas: la lactancia materna, y la crianza en brazos, a demanda.

 

Fuentes:

  • Langman, Embriología médica. Edición 12.
  • R. M. Sánchez Jiménez, C. Fernández Hernández, C. Serrano Garcia, E. Doménech Abellán, M. Santa-Olalla Gonzalez, A. Gilabert Úbeda; Murcia/ES. Luxación Cráneo-Cervical en la edad pediátrica. UNA ENTIDAD CATASTRÓFICA Congress: SERAM 2014 Poster No.: S-0207 DOI:10.1594/seram2014/S-0207
  • J. F. MARTINEZ, M. NAVARRO y A. GIMÉNEZ, Rev Esp Cir Osteoart 1993; 28: 47-50, Aplasia del arco posterior del Atlas
  • Úbeda-Pérez de Heredia, Íñigo Montañés-Uceda,  Antonio J. Sobrá-Hidalgo, Gregorio A., Hospital FREMAP Sevilla. Servicio de Traumatología. Rev. S. And. Traum. y Ort., 2013; 30 (2/2): 63-66 Agenesia completa del arco posterior del atlas. Revisión bibliográfica a propósito de un caso.
  • Lactancia Materna: guía para profesionales. Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría, 2004

 

El porteo vertical: ¿fuerza la columna del bebé?

Texto: María Pía Piccirilli

Consultora en Porteo Ergonómico Escuela Crianza en Brazos ®, Doctora en Astronomía, docente de Física en la Universidad Nacional de La Plata.
Mayo de 2019

Es frecuente escuchar que los bebés no deben ser porteados en vertical porque la
verticalización, cuando aún no alcanzan la postura por sí mismos, obliga al bebé a sostener pesos para los que aún no está preparado, como por ejemplo el del propio cráneo.

Para desarrollar la idea, se plantean las siguientes preguntas que serán respondidas
individualmente:

1. ¿Puede el porteo vertical forzar la columna del bebé?
2. ¿Es importante el portabebé para respetar la columna de el/la bebé/niño/niña?
3. ¿Se puede portear en vertical si el/la bebé aún no se sienta solo/sola?
4. ¿Descansa sobre el Atlas (la primera vértebra cervical) todo el peso del cráneo en una postura de porteo vertical?
5. ¿Se apoyan una vértebra sobre la otra?
6. ¿Por qué no usar mochila antes de que el/la bebé se siente solo/sola?

 

1. ¿Puede el porteo vertical forzar la columna del
bebé?

Sí, puede. Por eso la importancia de que el porteo sea ergonómico. En caso de que el
bebé sea forzado por la posición de porteo a rectificar su columna cuando aún no se sienta por sí mismo/misma no se está respetando su etapa de desarrollo. Este es el caso de las mochilas llamadas “colgonas” y también de los portabebés mal utilizados. Aún cuando los/las niños/niñas ya adquieran por sí mismos la postura de sedestación, se puede estar forzando su postura si el portabebé no es el indicado o no se utiliza de manera correcta (figura 1).

Figura 1: Las imágenes muestran un/a bebé/niño/niña siendo porteado de cara al mundo tanto en una mochila de tipo “colgona” como en un fular utilizado de manera no adecuada. Imágenes exclusivas de Crianza en Brazos.

 

2. ¿Es el portabebé importante para respetar la columna de el/la bebé/niño/niña?

Por supuesto, por eso se recomiendan portabebés que permitan colocarse de manera
tal de respetar la postura fisiológica del bebé, y que su uso sea el adecuado y esté correctamente utilizado. Lo ideal es que el portabebé provea soporte punto por punto cuando todavía no alcanzan la postura de sedestación por sí mismos/mismas.

 

3. ¿Se puede portear en vertical si el/la bebé aún no se sienta solo/sola?

Sí, procurando dar ajuste punto por punto (fulares y bandoleras pueden proveerlo
correctamente), buscando respetar y mantener la posición fisiológica (piernas en flexión, rodillas más altas que la cola, pelvis en retroversión, espalda redondeada, muslos en abducción respetando la apertura natural[3]), asiento profundo y buena tensión.

 

4. ¿Descansa sobre el Atlas (la primera vértebra cervical) todo el peso del cráneo?

No, si se portea de manera correcta. Esto puede analizarse desde el punto de vista de
la física.

Modelando el cráneo como una partícula, se puede estudiar su dinámica. Esta aproximación es válida, ya que no se abordan movimientos como rotaciones, estiramientos, compresiones o estructuras internas del cráneo en este análisis en particular.

Considerando que está siendo correctamente porteado y se encuenta en reposo (es
decir que no se desplaza, su velocidad es cero), la segunda Ley de Newton (1)
indica que no debe haber fuerzas netas actuando sobre él. Si no hay fuerzas netas actuando sobre una partícula, la aceleración es cero. La aceleración es el cambio temporal de la velocidad. Por ende, la velocidad no cambia. Si originalmente la velocidad es cero, lo seguirá siendo.

Como esta ley es una igualdad, vale la recíproca: si está en reposo, su velocidad no
cambia, por ende no está acelerado y no hay fuerzas netas actuando sobre la partícula.

¿Esto significa que no hay ninguna fuerza actuando? No, significa que las fuerzas están perfectamente compensadas. La fuerza siempre presente e ineludible actuando sobre el cráneo y cada una de las vértebras, es la gravedad. Pero… el bebé no se cae (ni él/ella ni ninguna de sus vértebras). Entonces significa que hay una fuerza igual y opuesta actuando sobre el cráneo. ¿Cuál? Veamos un esquema de la situación esquematizada en la figura 2.

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Figura 2: Se representalas fuerza peso y la fuerza de vínculo resultante en el eje
vertical actuando sobre el cráneo de un/a bebé porteado/a de manera ergonómica. Imagen exclusiva de Crianza en Brazos.

 

La fuerza opuesta se denomina en este caso fuerza de contacto, porque es el resultado de estar en contacto con un agente. A toda fuerza aplicada sobre un cuerpo le corresponde una reacción sobre el agente que la produce (2) [1 y 2].

Entonces, ¿quién es el agente que produce la fuerza de contacto? Sea cual sea, tiene que tener componentes en la misma dirección que la gravedad, es decir, en sentido vertical.

Si el bebé está en posición adecuada, no estará alineado con el atlas y, por ende, no puede depositarle todo su peso a esta primera vértebra. En general, la fuerza de contacto la provee el pecho del porteador. También puede estar provista por una franja de tela tensa o por un pequeño almohadoncito en la zona cervical (generalmente implementado con la cola de la bandolera o con una tela enrollada en el borde superior del fular). El agente que provea esta fuerza recibirá una reacción igual y contraria, es decir que si sostiene el peso del cráneo está “soportando” este mismo peso. Mientras este agente esté preparado para recibir y contrarrestar esa fuerza (pecho firme del porteador, fular bien tenso, etc.) el bebé no tiene por qué estar sosteniéndola por sí mismo/misma si está relajado y en la posición correcta.

Es decir, que una posición adecuada de porteo y una tensión correcta aseguran que el cráneo NO deposite todo su peso su peso sobre el atlas. Es cierto que el cráneo no está suelto, así que habrán otras fuerzas participando también en otras direcciones, pero lo que sí es seguro es que el bebé no es el agente que provee la fuerza que sostiene por completo el peso de la cabeza.

¿Puede existir una configuración postural donde esto sí suceda? Claro, colocando la cabeza obligadamente sobre las vértebras, es decir, rectificando su columna (caso de los portabebés “colgones”).

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(1) La segunda ley de Newton vincula las fuerzas resultantes sobre una partícula con la aceleración que ésta adquiere, a través de una constante de proporcionalidad que es la masa. Es decir que si se aplican muchas fuerzas sobre un objeto, su aceleración será proporcional a la fuerza neta (sumatoria de todas las fuerzas aplicadas) e inversamente proporcional a la masa. A mayor fuerza neta, mayor aceleración, y a mayor masa, menor aceleración. La fórmula es: F = m a [1, 2].

(2) Tercera Ley de Newton: principio de acción y reacción. Las fuerzas se encuentran siempre de a pares, cuando un cuerpo ejerce una fuerza sobre otro, este último ejerce una fuerza de igual intensidad y sentido.

 

5. ¿Se apoyan una vértebra sobre la otra?

Analicemos en la figura 3 un diagrama donde se indica únicamente la fuerza peso
sobre algunas de las vértebras en una posición correcta de porteo en comparación con una posición verticalizada.

Recordando que, para permanecer en reposo, debe existir una fuerza de igual magnitud, igual dirección y sentido opuesto, en tanto las vértebras no estén alineadas unas con otras, la vértebra subsiguiente no será el agente que proporcione la fuerza de contacto en su totalidad. Por lo tanto, una vértebra no apoya todo su peso sobre la siguiente. ¿Cuál es la excepción? La verticalización, igual que el caso anterior.

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Figura 3: La figura muestra una infografía donde se esquematiza un/a bebé en posición adecuada de porteo, con la espalda redondeada (izquierda), y en posición forzada de verticalización (derecha). En el segundo caso, el peso de las vértebras recae una sobre la otra.  Imágenes exclusivas de Crianza en Brazos.

6. ¿Por qué no usar mochila antes de que el/la bebé se siente solo?

Lo importante no sólo es lograr la posición al colocar el portabebé, si no mantenerla.
De ahí la importancia del sostén punto por punto. Si el portabebé se encuentra flojo o
no provee el ajuste correspondiente (es el caso de los portabebés de panel fijo o de los fulares/bandoleras mal colocados o faltos de tensión) puede ocurrir que el/la bebé deslice de costado la parte superior de su cuerpo mientas la parte inferior queda bloqueada en el asiento. Viendo la posición desde atrás se pueden apreciar una o más curvas cuando debería observarse, aproximadamente y en proyección, una línea recta (figura 4).

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Figura 4: Ejemplos en los que la columna del bebé está en posición correcta (izquierda), y caso en el que la falta de tensión permite adoptar una posición no recomendada para el porteo vertical (derecha). Imágenes exclusivas de Crianza en Brazos.

 

Si bien tampoco una vértebra deposita su peso directamente sobre la otra, la fuerza de
contacto no estará totalmente provista por el porteador o por la tela. Como la columna
del bebé no es una torre jenga, se puede observar que no se cae, aunque no estuviera
alineada. Aquí las uniones intervertebrales están proveyendo las fuerzas de tensión para conservar la estructura. Esto somete al bebé a esfuerzos para los que no está preparado aún.

Por ende, un ajuste punto a punto es importante antes de que el/la bebé adquiera por sí mismo/misma la posición de sedestación. Esto no está garantizado por un determinado portabebé en sí, pero lo hará el uso correcto del portabebé adecuado.

Conclusión

El porteo ergonómico vertical correctamente practicado no obliga al bebé a sostener el peso de su cráneo sobre su columna ni tampoco la sucesiva suma de pesos sobre la vértebra subsiguiente a lo largo de toda la columna. De ahí la importancia de portear correctamente. Si tiene dudas, consulte con una asesora/asesor de porteo quien seguramente podrá asistirla/asistirlo en la forma adecuada de portear.

Lo ideal es que cada familia cuente con la posibilidad de recibir información correcta y adaptada a su contexto para luego tomar la decisión que les resulte más adecuada a sus necesidades y expectativas de porteo.

La información provista aquí es general y supone un/a bebé nacido a término y sin observaciones particulares de salud (prematurez, retraso motor o neurológico, discapacidad, etc.). NINGUNA información aquí provista reemplaza la consulta con un profesional idóneo de la salud en el área correspondiente.

7. Licencia

La autora otorga sobre el texto una licencia Creative Commons[4] del tipo AttributionShareAlike 4.0 International (CC BY-SA 4.0)[5], la cual permite compartir (copiar y distribuir el material por cualquier medio o formato), adaptar y construir en base a este texto nuevo material, siempre y cuando se de el crédito adecuado a la fuente y se indiquen los cambios realizados, manteniendo las mismas condiciones de la licencia otorgadas al artículo original (dando el link correspondiente al enlace de la licencia).

Referencias

[1] Física I, Ed. Santillana, R. A Aristegui, C. F. Baredes, J. A. Dasso, J. L. Delmonte,
D. P. Fernández, C. I. Sobico, A. M. Silva, 1999.
[2] Física I, 3ra edición, Ed. Thompson, Raymond A. Serway, John W. Jewett Jr., 2003.
[3] A baby wants to be carried, Evelin Kirkilionis, Ed. Pinter & Martin, 2014.
[4] https://creativecommons.org/
[5] https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0/