Cochecitos, portabebés y desarrollo de la columna vertebral de los bebés

Muchos padres [padres, madres u otros cuidadores] no pueden concebir la vida sin un cochecito, un huevito para transportar a su bebé, o ambos. Muchos pediatras recomiendan que los recién nacidos y niños pequeños permanezcan tendidos en forma horizontal sobre sus espaldas en un cochecito y no sean llevados, con el fin de evitar forzar sus cuerpos aun en desarrollo. Sin embargo, dejar a un bebé sobre su espalda en un cochecito es, de hecho, más estresante tanto a nivel físico como emocional. Puede incluso inhibir algunos tipos de desarrollo físico. Ser llevado o porteado (cargado en un portabebé) con el soporte adecuado a su cuerpo es a menudo preferible para ambos: bebé y madre. El porteo vertical optimiza el crecimiento físico, emocional e intelectual del bebé.

La columna vertebral humana no es perfectamente recta, aunque podría parecerlo desde el frente o la espalda. Cuando es vista de lado, la columna muestra cuatro curvas leves, resultando en una forma de S alargada. Estas curvas nos ayudan a mantener la flexibilidad y el equilibrio, y absorben el estrés físico que nuestro cuerpo y columna sufren durante el día.

Pero no nacemos con estas curvas. Se desarrollan gradualmente como resultado de la respuesta y adaptación de nuestro cuerpo a la gravedad. Al momento de nacer, los bebés se encuentran en un estado de flexión, lo cual significa que su columna posee la forma natural de una larga C (convexa).

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Inicialmente, un bebé no tiene la fuerza ni las curvas en su columna para sostener su cabeza. Pero a medida que sus músculos se fortalecen, será capaz de elevar su cabeza en contra de la fuerza de gravedad y una curva comenzará a desarrollarse en su cuello (la curva cervical) para ayudarlo a balancear su cabeza.

columna

Más tarde, cuando comience a gatear e impulsarse a sí mismo en posición vertical, la curva de su espalda baja (curva lumbar) y los músculos que sostienen su espalda comenzarán a desarrollarse también.

Acostar [durante largos períodos de tiempo] a un bebé pequeño en forma horizontal sobre su espalda estira su columna alejándola de su natural forma de C y transformándola en una línea recta. Esto no sólo es estresante para su columna, sino que también puede tener un impacto negativo para el desarrollo de sus caderas. También ha sido demostrado que causa plagiocefalia (cráneo deformado, aplanado en la parte posterior o en uno de sus lados; generalmente requiere de un casco para corregir y volver a formar correctamente la cabeza) y cuerpos deformados con escaso tono muscular.

Dado que los huevitos y sillas de auto ayudan a mantener la forma original convexa de la columna, pueden interferir en la formación de las curvas naturales y el desarrollo del tono muscular. Por el hecho de que soportan la cabeza y el cuello del bebé evitan que éste use sus propios músculos para sostener su cabeza. Esto puede ser un serio problema cuando los bebés pasan la mayor parte de su día en el huevito o cochecito (no estamos sugiriendo que los portabebés deberían reemplazar las sillas de auto para transportar al bebé dentro de un automóvil).

Cuando un bebé es cargado en forma vertical, sin embargo, es capaz de practicar varios movimientos compensatorios, mejorando su fuerza muscular y permitiéndole mayor control sobre sus habilidades de motricidad gruesa y fina. Cuando la madre [o el adulto que lo carga] camina, para o gira, el cuerpo del bebé naturalmente trabaja contra la fuerza de gravedad para mantenerse en posición erguida.

Si este es el caso, ¿por qué algunos insisten en que la posición horizontal es tanto mejor para los bebés, a pesar de toda la evidencia que indica lo contrario? Esta asunción podría deberse al conocimiento de los portabebés verticales de los años 80’s y 90’s, con la típica falta de soporte para la cabeza y cuello, agujeros para las piernas, ningún soporte para las piernas, más parecido al arnés de un paracaídas que a un dispositivo para llevar a un tierno recién nacido. Quizás vieron tantos bebés mirando hacia afuera mientras eran porteados que asumen que todos los portabebés no ofrecen soporte. Ese tipo de portabebés no posee un soporte adecuado para las piernas y puede causar diplasia de cadera.

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Cuando miran hacia el frente, su centro de gravedad se apaga. El peso se posiciona en los hombros y pecho del bebé, a menudo presionando sus hombros hacia atrás y ahuecando su espalda aun más. También lleva presión a la base de su columna y a los muslos internos del bebé, y es muy estresante para su cuerpo.

¿Cómo, entonces, deberíamos cargar a nuestros bebés?

Cuando un bebé es llevado, debería estar orientado siempre hacia su madre [o adulto que lo lleve]. Idealmente, la tela del portabebé debería extenderse hasta la parte de atrás de sus rodillas, lo cual posiciona apropiadamente su pelvis y su columna. Los portabebés verticales que dan soporte a las piernas, cargando al bebé como lo haríamos en brazos naturalmente no comprometen la columna ni la cadera del bebé.  Una madre, usando sus brazos o una simple pieza de tela puede dar soporte a las piernas de su bebé (separadas, flexionadas y con las rodillas dobladas), brindando también soporte a su cadera y columna. En lugar de tela en la entrepierna (que no da soporte alguno a las piernas), los portabebés ergonómicos ponen al bebé en una posición que sostiene sus piernas. Si el bebé aun no sostiene su cabeza, además, el portabebé deberá proveer ese sostén.

Esta posición de “ranita” es la que los bebés están programados para asumir cuando son levantados en brazos.

 

Cargar un bebé es la manera además de fomentar un apego emocional seguro y un buen desarrollo cognitivo. Le da al bebé la oportunidad de aprender acerca del lenguaje, las expresiones faciales, el medio ambiente y mucho más, gracias a su posición y su proximidad al adulto. Se sienten más seguros y están más alertas cuando se encuentran en esta posición vertical. Lejos de “malcriar” al bebé o crear un “tirano”, se satisfacen las necesidades del bebé de contacto, cercanía y calor.

En resumen, dejar a los bebés pequeños en posición horizontal sobre sus espaldas en un cochecito o restringidos a un huevito o silla de auto no es mejor para sus cuellos, columnas, caderas ni mentes. Los bebés están destinados naturalmente a ser llevados. La posición vertical con el correcto soporte de piernas es la posición más deseable y es lo suficientemente amable como para no estresar el cuerpo de los bebés. Llevando u su bebé cerca del corazón, una madre no sólo estará eligiendo el método más benéfico y físicamente mejor de llevar a su bebé consigo, sino que también estará proveyéndolo del ambiente óptimo para su crecimiento psicológico y emocional.

Adaptación libre del texto de: Welcome Baby

 

 

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¿Se puede portear en verano?

Verano

Una de las consultas más frecuentes en esta época del año (aquí en el hemisferio sur) es…¿Se puede portear en verano? Y la respuesta es así de corta y simple… ¡Claro que sí!

Ante todo nos gustaría recordar que los bebés pequeños siempre regulan mejor su temperatura en contacto piel a piel, sin importar el clima externo. Pero ese contacto directo piel a piel lo vamos a reservar para los ambientes climatizados. Cuando nos encontremos en el exterior y el clima sea caluroso intentaremos que siempre haya una capa de tela (preferentemente fibra natural). Volveremos sobre este tema más adelante.

La cuestión térmica es más bien una preocupación del adulto que portea y no del bebé. El bebé necesita brazos y contacto, sin importar el pronóstico metereológico. Por supuesto, podemos tomar ciertos recaudos para que sea cómodo y seguro.

En primer lugar, es importante elegir correctamente el portabebé. Un ejemplo concreto es el fular. Es mejor obviar los fulares muy gruesos y pesados, o con una composición pensada para los climas fríos. Los fulares elásticos (cuyos nudos en general llevan dos a tres capas de tela) suelen resultar calurosos para los meses de verano. En cambio, si elegimos fulares de tejidos livianos podemos usar nudos con un solo pase de tela sobre el bebé. Otra excelente opción para bebés pequeños es la bandolera de anillas: es liviana, tiene poca tela y fácil de adaptar a las distintas etapas evolutivas del bebé.

Para bebés mayores, el pouch es una buena alternativa, ya que también tiene poca tela y suele ser ideal para usar durante momentos cortos (por ejemplo para caminar por la playa). En cuanto a los portabebés de panel como la mochila ergonómica o el bei dai la realidad es que muchas personas refieren tener calor con ellos pero no dejan de ser la mejor elección para tramos largos y niños pesados.

Recuerden siempre elegir portabebés de fibras naturales ya que permiten que la piel del bebé respire y absorben mejor la transpiración.

Otra cuestión importante a tener en cuenta es qué ropa usar para portear en verano. Tanto la de quien portea como la del bebé. Es mejor elegir prendas de algodón u otras fibras naturales, son más frescas y livianas. En días demasiado calurosos el bebé bien puede ir sólo en pañal, siempre y cuando quien lo lleve tenga una ropa adecuada que absorba la transpiración (evitando el contacto piel a piel). Una buena alternativa es colocar un trozo de tela o toalla entre ambos cuerpos que se pueda retirar y cambiar cada vez que se humedezca. Además, dejemos sus pies descalzos: esto es imprescindible para que ellos regulen su temperatura corporal.

Por supuesto, no olvidemos cuidarlos del sol. ¡El portabebé no protege contra el sol! Sombreros y protector solar siempre a mano.

Además, podemos amamantar en el portabebé. Durante el verano los bebés maman más seguido para mantenerse hidratados.

Un extra: ¿Compro un portabebé para el agua? Otra pregunta bastante usual. Es muy importante tener en cuenta que no es seguro portear en aguas profundas. Pensemos que una profundidad (para nosotros) pequeña puede tapar por completo a un bebé pequeño si resbalamos y caemos. Además, si por algún motivo debemos ser rescatados la tarea del guardavidas se ve gravemente comprometida. Utilicemos portabebés con responsabilidad, siempre en orilla o en piscinas muy poco profundas.

Dicho esto, si bien hay portabebés especialmente pensados para este fin, tampoco son imprescindibles. Podemos usar portabebés a la cadera como la bandolera o el pouch (dependiendo el desarrollo madurativo del bebé). Son pequeños, se secan rápido, ocupan poco espacio, son rápidos de colocar y permiten “subir y bajar” fácilmente a los bebés que ya gatean o caminan.

¿Tenés dudas? Consultanos a info@crianzaenbrazos.com.ar. Brindamos consultoría en porteo en Argentina, Uruguay, Chile, Perú, Ecuador y México.

 

(*) Este post apareció por primera vez en Cangureando Porteo, de Noelia Schulz. Todos los derechos reservados.

Por qué portear en posición vertical

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Fuente: BabyWearing Institute

Traducción libre de Noelia Schulz

La posición vertical es mejor para el desarrollo del cerebro del bebé, el desarrollo de la cadera (siempre con las piernas alrededor del cuerpo del adulto que portea [en posición “ranita”]), la respiración, el desarrollo de la columna vertebral y la visibilidad. Cuando te inclinás hacia adelante deberías poder fácilmente besar la frente del bebé. Cargarlo en forma vertical le permite al bebé mover su cabeza con facilidad sin tener que trabajar en contra de la fuerza de gravedad. Los bebés que son cargados verticalmente muestran mejor control de su cabeza antes que aquellos que son cargados en posición cuna, la cual es considerada una posición forzada.

Un portabebé debería darle al bebé el sentimiento de seguridad que otorgan los brazos. El portabebé necesita envolver al bebé con firmeza. Cuando te inclinás hacia adelante el bebé no debería despegarse de tu cuerpo; más bien ambos deberían moverse a unísono. Si el bebé cae sobre la tela tu portabebé necesita más ajuste.

Asegurate de que la cara de tu bebé esté siempre visible. Tomate tu tiempo para tensar frecuentemente la tela y controlar la respiración del bebé.
Los mejores portabebés para portear recién nacidos en posición vertical son los fulares de buena calidad (preferentemente tejidos) y las bandoleras de anillas (con cola abierta y anillas testeadas y de tamaño suficiente) porque en ellos la posición del bebé se sostiene firmemente dando soporte a todo el cuerpo. De este modo el bebé no puede encorvarse sobre sí mismo sino que está sujeto adecuadamente permitiéndole movimientos naturales sin que quede suelto dentro del portabebé. (…)

Cuando el bebé se sienta sin asistencia [por sí mismo] aun se pueden usar los fulares tejidos y las bandoleras de anillas, pero también los pouchs y los portabebés de panel como los bei dais, las mochilas ergonómicas y los onbuhimos.

El desarrollo del bebé necesita ser acompañado para evitar que el bebé adopte posturas forzadas. Portear en posición cuna se ha vuelto popular, sin embargo luego de la prohibición [en algunos países] de los portabebés de bolsa [ejemplos: “bandoleras” con bordes acolchados, costuras intermedias y anillas pequeñas] vemos una vuelta al porteo vertical. Por supuesto que es posible cargar al bebé en forma segura en posición de cuna, sin embargo, es importante monitorear constantemente al bebé, por lo tanto no es una posición que se pueda utilizar sin preocupación. Para aprender una posición cuna apropiada deberías consultar a un profesional en porteo. Tené en cuenta que la posición cuna es una posición forzada. El bebé no tiene control de su cabeza ni de los músculos para mover la cabeza, por lo cual las vías respiratorias podrían verse obstruidas o plegadas si el mentón del bebé cae sobre su pecho. El diseño de un portabebé de bolsa es tal que el bebé se enrolla sobre sí mismo con su barbilla sobre el pecho. No utilices portabebés de bolsa con recién nacidos. Si querés usar este tipo de portabebé usalo a la cadera, en forma vertical, cuando el bebé se siente por sí mismo, pero nunca en posición cuna.

Porteo vertical y el comienzo de la profesionalización del porteo

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Artículo original: Ergobaby (Traducción libre de Noelia Schulz)

Dra. Evelin Kirkilionis, 2 de febrero de 2011 

En su tesis doctoral la Dra. Evelin Kirkilionis brinda evidencia acerca de cómo los bebés humanos están adaptados para ser llevados debido a ciertos patrones de comportamiento, características fisiológicas y características anatómicas. Ella demuestra que los bebés están adaptados para estar siempre en contacto cercano a sus padres y ser llevados en posición erguida. Su investigación derrotó la opinión común de los años noventa en Alemania que indicaba que los bebés no deberían ser cargados en forma vertical antes de una edad en la cual se sienten por sus propios medios. Ella probó que los bebés están adaptados para ser porteados en posición vertical a horcajadas y en cuclillas. Y ella verificó que los niños porteados no sufren más a menudo de ninguna enfermedad asociada a su columna ni muestran ningún aumento de malas posturas respecto de niños que nunca fueron porteados. La actual información médica confirma su investigación. De hecho, algunos médicos fueron más allá y recomendaron a padres y enfermeros portear a los pequeños prematuros con resultados magníficos para sus chances de supervivencia (Anderson 1995, Ludington-Hoe,Golant 1994). Se encontraron excelentes resultados metabólicos y fisiológicos y menor susceptibilidad al estrés.

El porteo vertical previene la displasia de cadera pero, además, promueve el apego y el vínculo entre bebés y padres

Debido a las opiniones médicas en los noventa, los padres se sintieron obligados a portear a sus bebés durante las primeras semanas de vida en posición horizontal. Hoy día en Alemania esto ya no es común. Es usual cargar a los bebés en posición vertical incluso cuando los padres comienzan a portear desde el nacimiento. El principio de este cambio de actitud tuvo que ver con los resultados de la investigación de la Dra. Kirkilionis y su incansable trabajo en cooperación con parteras involucradas y otros porteadores comprometidos en la causa. Por sus publicaciones, conferencias y otras enseñanzas ella logró convencer a ortopedistas, pediatras y fisioterapeutas. Ella presentó argumentos sólidos y convincentes. Portear bebés en forma erguida significa también que ellos se encuentran en posición sentada, con las piernas separadas y en cuclillas. Sus mediciones demostraron claramente que las piernas de los bebés en esta posición se encuentran idealmente orientadas hacia las articulaciones de sus caderas. Las piernas estiradas, por otro lado, crean una presión desequilibrada de la cabeza del fémur en el acetábulo, que puede aplanarse más y más. El porteo apropiado promueve el desarrollo saludable de la articulación de la cadera y previene la displasia de cadera. Esta posición de las piernas del bebé se adecúa exactamente a la información que hallamos en la literatura médica sobre displasia de cadera.

Sin embargo, esto no es cierto para todos los portabebés. La Dra. Kirkilionis probó varias marcas disponibles en Alemania. Algunas no cumplieron con los requerimientos anatómicos del bebé. Por supuesto, un uso inapropiado del fular también podría promover una mala postura en el bebé. Los padres se deben familiarizar con las posiciones de porteo adecuadas. El desconocimiento significa, por un lado, riesgo de accidentes y, por otro, perder las ventajas físicas del buen porteo.

E. Kirkilionis resumió sus descubrimientos en un libro llamado “Un bebé quiere ser cargado”, en el cual describe las diferentes maneras en que un bebé puede ser cargado y en cuales no. Además, ella listó los aspectos a considerar a la hora de comprar un fular u otro portabebé de tela suave.

El libro describe todos los aspectos positivos del porteo y considera en detalle las ventajas para bebés y padres. Los bebés perciben a sus padres con todos sus sentidos, lo cual estimula especialmente su desarrollo sensorial y motor y su percepción. Debido al contacto cercano, los padres comprenden las señales del bebé más fácilmente y pueden reaccionar responsivamente y con sensibilidad, lo cual promueve el apego seguro.

Hay diferentes modos de cargar a un bebé y hay diferentes calidades de portabebés.

El comienzo de este “movimiento a favor del porteo” estuvo determinado por el sentimiento positivo del contacto, lo cual estimuló a los padres a compartir su experiencia con otros. En sus comienzos tuvieron que pelear contra muchos prejuicios. Las creencias sobre la falta de oxígeno, los daños cerebrales y espinales, por ejemplo, hicieron que muchos padres  cargaran a sus bebés en posición horizontal. Todos estos puntos fueron refutados y cada vez se hizo más común portear a los bebés en vertical. Este tipo de porteo es más conveniente para los padres, dado que permite tener las manos libres y la espalda de los padres se tensa menos porque el bebé se encuentra cerca del cuerpo del adulto.

La Dra. Evelin Kirkilionis estudió Biología y Etología Humana y trabajó con la temática del porteo de bebés y las necesidades básicas de los niños por más de 20 años.

10 beneficios del porteo ergonómico para la persona adulta

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Cuando hablamos de porteo ergonómico, seguro y respetuoso nos referimos a portear a nuestros bebés y niños/as sin riesgos, respetando su anatomía, fisiología y etapa evolutiva. Sin embargo, el buen porteo, además, tiene en cuenta las necesidades de la persona adulta. ¿Lo sabías?

En este post, 10 razones por las cuales portear en forma ergonómica tiene grandes beneficios también para vos.

1. Cuida tu cuerpo y evita dolores. Portear en forma ergonómica no altera el centro de gravedad del adulto sino que “promedia” ambos centros, encontrando uno nuevo. De esta manera se evitan dolores asociados a cargar peso de manera desequilibrada, entre otros beneficios.
2. Fortalece tus músculos progresivamente. Espalda, abdominales y suelo pélvico se ven fortalecidos en forma gradual a medida que el peso del bebé aumenta. Es aun mejor comenzar a portear desde el nacimiento para que este ejercicio sea paulatino.
3. Mejora tu postura. Un buen portabebé, además, favorece la correcta higiene postural, previniendo dolores lumbares y cervicales.
4. Es “manos libres”. Portear brinda al bebé el contacto que necesita al mismo tiempo que te permite “recuperar” los brazos y realizar actividades de la vida cotidiana en forma cómoda y segura.
5. Amplía tus posibilidades de acceso. Utilizar un portabebé te permite evadir gran parte de los obstáculos a los que se enfrenta un cochecito tanto en la ciudad como en la naturaleza. Falta de rampas, veredas desparejas, puertas demasiado angostas, caminos en subida, arena, etc.
6. Te permite atender más rápido a tu bebé. El contacto continuo facilita la atención temprana de sus necesidades, disminuyendo sus niveles de estrés y contribuyendo a que se sienta seguro/a y relajado/a. Por ejemplo, el bebé no necesitará llorar para hacerte saber que tiene hambre: ante los primeros indicios ya podrás atenderlo/a.
7. Reduce las posibilidades de sufrir depresión posparto. Portear asegura al bebé encontrarse en su hábitat natural (el cuerpo de su madre), el cual está fisiológicamente preparado para un contacto continuo. El equilibrio endocrino generado por este contacto, una suma de oxitocina y prolactina, reduce las probabilidades de sufrir depresión luego del parto.
8. Favorece el vínculo. Llevar muy cerca a tu bebé mejora la interacción con él o ella y te permite conocerlo/la más rápido, saber sus preferencias y entender sus necesidades.
9. Ayuda a las familias con más de 1 hijo. El porteo es una herramienta excelente para familias con niños/as más grandes ya que el portabebé permitirá atender a los/as mayores sin desatender al/la más pequeño/a.
10. Es ecológico, económico y sustentable. Los portabebés ergonómicos están realizados con materiales reciclables y renovables y son muchísimos más accesibles que un cochecito de bebé. Además, son cada vez más las marcas locales que apuestan al comercio justo y al trabajo artesanal.
Nota adicional: si estás dentro del período de posparto inmediato, hay recaudos importantes al tener en cuenta cuando porteás.
¿Tenés dudas? ¡Consultanos! Esperamos tu contacto a info@crianzaenbrazos.com.ar.
Autora: Noelia Schulz. Este artículo perteneció originalmente al blog Cangureando. Todos los derechos reservados.

Biomecánica del porteo: posición del bebé (*)

Escrito por el Dr. Andrew Dodge, DC

Texto original en inglés en: http://onyababy.com/2012/09/babywearing-baby-positioning/

De qué manera llevar a tu bebé puede ser desconcertante algunas veces, y hasta puede ser un tema de controversia. Existen tantos portabebés en el mercado como posiciones diferentes para portear un bebé. Este artículo se basa en la biomecánica y en el desarrollo de la columna y cadera de tu bebé y en cuáles serán los portabebés y las posiciones que se adapten mejor a este proceso. También voy a hablar de los efectos psicológicos y neurológicos que ciertas posiciones tienen sobre el desarrollo del bebé.

Mientras está dentro de la panza, el bebé se encuentra completamente flexionado en posición fetal; sus rodillas y cadera están flexionadas y su columna, forma una C perfecta. Después de varios meses desde el nacimiento, las articulaciones del bebé se relajan y los músculos posturales extensores comienzan a adquirir fuerza. A medida que el bebé crece y adquiere más fuerza para sostener la cabeza, se desarrolla la curva cervical en la columna (en el cuello). También, a medida que comienzan a gatear, los bebés desarrollan la curva lumbar (en la espalda baja). Estas curvas le dan la estructura óptima para el movimiento, para realizar actividades que requieran soportar peso, y para el desarrollo neurológico apropiado.

Cuando pensamos en qué posición portear a nuestro bebé, es importante tener en cuenta este desarrollo. Colocar al bebé en posiciones que dificulten su estabilidad demasiado temprano o que arqueen demasiado la columna, o no la arqueen en lo absoluto resulta determinante para su desarrollo. Presión excesiva o anormal en algunas áreas de la columna vertebral puede provocar cambios tanto estructurales como neurológicos.

Según diversos estudios, el exceso en la curvatura lumbar o la hiperextensión pueden modificar la biomecánica de los huesos y articulaciones en la espalda baja, generando inestabilidad (por ejemplo, espondilolistesis). En los niños, la inestabilidad en la zona lumbar puede afectar el control nervioso y muscular en el intestino, vejiga y los músculos del suelo pélvico. Todo esto podría tener efectos en la habilidad del niño para reconocer y controlar esfínteres. Además, si hay un aumento en la curvatura en alguna sección de la médula, habrá un cambio en la curvatura o estructura ósea en otra parte para compensar y lograr el balance. Esto podría contribuir al desarrollo de la escoliosis.

Si hay modificaciones en las curvaturas de la columna, habrá alteraciones de movimiento, presión y tensión en las uniones vertebrales, en los músculos y en los ligamentos. Estos cambios afectan la transmisión neurológica desde estas áreas hacia el cerebro, lo que altera, a su vez, el crecimiento, desarrollo y tamaño del cerebro, y perjudican, de manera predominante, las vías secundarias de programación motora. Esto significa que las áreas cerebrales que controlan el aprendizaje y la ejecución de movimientos serán anormales y, por lo tanto, los movimientos en sí mostrarán estas anormalidades.

Además del desarrollo estructural y neurológico de la columna, también se debe tener en cuenta el desarrollo de la cadera del bebé. Al nacer, las uniones de la cadera aún no están completamente desarrolladas. Son articulaciones planas con escasa estabilidad. A medida que el bebé crece, la articulación se vuelve más cóncava y más estable. Con la posición correcta de cadera y pierna, la cabeza del fémur hará presión en el ángulo correcto de la articulación de la cadera para hacerla más profunda y así formar  el acetábulo. Este es el procedimiento por el cual la articulación de la cadera pasa de ser plana a una articulación profunda y muy estable que permite al bebé ponerse de pie, caminar y correr. Si esta articulación no se forma de manera correcta y permanece plana, la cabeza del fémur tiene más posibilidades de deslizarse por fuera de la articulación; a esta condición se la conoce como displasia de cadera. Durante este tiempo de desarrollo, hay posiciones que son mejores que otras ya que favorecen el crecimiento correcto de la cadera. También hay posiciones que aumentan el riesgo de displasia.

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Teniendo todo esto en cuenta, hablemos de posiciones de porteo. Lo más importante es tomar las precauciones necesarias para que sea seguro, como por ejemplo,vigilar siempre que la salida de aire no esté bloqueada  y controlar a los niños siempre de cerca, sin importar la posición en las que los porteemos. También, con bebés recién nacidos, que aún son completamente flexibles, lo ideal es mantenerlos en portabebés que sean maleables y seguros. Por lo general, esto se logra con una bandolera de anillas o con un fular en posición pancita con pancita. (Aquellos fulares que son elásticos pueden no brindar un buen soporte en la cabeza y en el cuello, algo que el bebé logra por sí mismo entre los tres y cuatro meses de edad).

Para darle un buen soporte a la cadera se pueden emplear dos posiciones diferentes. La primera es la posición de ranita con el peso sobre su colita. Esta posición mantiene las rodillas y la cadera flexionadas sin separarlas demasiado. El punto a tener en cuenta con respecto a esta posición es que el peso no recaiga en los pies. La segunda posición para portear al bebé es mantener la apertura de piernas del bebé a la misma altura que la pelvis con los tobillos en línea con las rodillas y pies por fuera. Esta opción ha sido una recomendación confusa del instituto de porteo “Babywearing Institute”, ya que muchas veces se malinterpreta. Sin embargo, esta recomendación sobre las piernas y pies extendidas por fuera es diferente a la posición en la que se llevará a un niño mayor (explicación más abajo). En vez de extender las piernas del bebé y envolverlas alrededor del cuerpo del porteador, las piernas del bebé están completamente flexionadas y abiertas al mismo ancho que la pelvis. Con el fular meciendo al bebé desde detrás de sus rodillas, por encima de la colita y espalda, los pies permanecen por fuera. Se pueden ver más ilustraciones de este tipo de posición en la página web del instituto “Babywearing Institute” y en jeportemonbebe.com.

A medida que el bebé crece, desarrolla más estabilidad y puede, entonces, expandir mejor las articulaciones de su cadera de manera natural. Esto les permite aferrarse al porteador rodeándolo con sus piernas. En esta etapa, la posición óptima para el desarrollo de la columna y la cadera es cuando el bebé se sienta en el portabebés con las rodillas flexionadas en cuclillas. Esta posición se logra fácilmente al frente (pancita con pancita), y a la espalda. Con tantas posibilidades de nudos, posiciones y portabebés, la decisión final se trata de una preferencia personal.

Existen algunas posiciones que se tornaron más controversiales entre los porteadores. La primera de estas posiciones es al frente con un asiento demasiado angosto para el bebé. Estos portabebés no se recomiendan por varias razones. La primera es que estos portabebés hacen que la articulación de la cadera quede hacia abajo, lo que provoca que las rodillas estén en una línea por debajo de la cadera. Esta posición evita que la articulación de la cadera quede en el ángulo apropiado para el desarrollo óptimo de la articulación. Este tipo de portabebés podría predisponer al niño a desarrollar displasia de cadera, lo que no significa que todos los niños porteados en ellos desarrollarán esta condición, pero sí podrían contribuir en el proceso.  Además, en estos portabebés no ergonómicos, todo el peso del bebé se descarga en los huesos del pubis.

Es como si te sentaras en una bicicleta con tus piernas colgando por los costados en una bajada llena de pozos. Quizás no sea igual de incómodo para el bebé ya que el pañal amortigua un poco y tienen menos sensibilidad que un adulto en esa región de su cuerpo, aunque, después de un tiempo, de seguro se volverá muy incómodo y alterará la estabilidad, alineación, formación y desarrollo de los huesos púbicos y de la cadera. Por último, con todo el peso del bebé que recae sobre su hueso púbico y sus piernas colgando a los lados, la parte baja de la columna vertebral estará forzada a mantener una hiperextensión. Como ya lo hemos explicado, esto no es para nada bueno.

La segunda posición controversial es con el bebé de cara al mundo, mirando hacia el frente. No se recomienda esta posición por varias razones también. Una de ellas es que tiene implicaciones biomecánicas. Es extremadamente difícil e incómodo para el porteador lograr la flexión de las piernas en cuclillas cuando el bebé se encuentra mirando hacia el frente, lo que genera que la mayoría de los bebés porteados en esta posición vayan con las piernas colgando a los costados, o hacia adelante, y esto provoca una hiperextensión en la parte baja de la columna. Si el porteador logra la flexión correcta de las piernas, con las rodillas por encima de la línea de la colita, podría resultar en una buena posición de la espalda baja. Sin embargo, como la espalda del bebé está apoyada sobre el torso de quien lo lleva, la curva en forma de C en la parte media de su espalda quedará aplanada, lo que ocasionará una presión extra en sus costillas, y modificará la estabilidad y la curvatura en el cuello del bebé. En realidad, esta podría llegar a ser la mejor posición si es que decides portear a tu bebé mirando hacia el frente, aunque en realidad, no existe una buena posición cuando se lleva al bebé de cara al mundo. (Un nudo alto a la espalda, o a la cadera puede lograr una excelente posición para que tu bebé vaya observando todo, si es que es lo que buscan-¡al igual que mi pequeño!). A pesar de que este sea el argumento más fuerte para no llevar al bebé de frente, existen otros puntos a tener en cuenta. A nivel neuronal, es demasiada estimulación del entorno para el bebé, estimulación de la que no puede “escapar” o esconderse si es que está de frente. Esto podría afectar de manera negativa en el desarrollo emocional y neuronal del niño. Cuando se portea al bebé en la espalda o en la cadera, es más sencillo notar las señales que intenta enviar, y también se puede notar que el bebé vuelve su cabecita hacia su porteador cuando la estimulación es demasiada. Además de los beneficios biomecánicos y neurológicos de llevar al bebé pancita con pancita, existe también una enorme cantidad de razones psicológicas para hacerlo, en especial con los recién nacidos. En esta posición, el bebé precisa menos oxígeno y puede conservar mejor su energía, puede digerir mejor, y puede regular mucho mejor la temperatura de su cuerpo.

En resumen, existe una gran cantidad de opciones para decidir cómo y por qué portear a tu bebé. Cada uno debe hacer lo que considera mejor para su bebé y para sí mismo. Siempre les digo a mis pacientes: “las decisiones que uno toma son de uno. Sólo quiero que estén informados y sepan el porqué de las decisiones que toman. Sin importar qué decisión tomes, lo importante es estar informado”.

Elegí bien el portabebé, porteá bien a tu bebé.

¡Feliz porteo!

(*) Texto traducido por KUYU y reproducido en esta página con la autorización de sus autores. Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización expresa de los autores.