Porteo y cuidado del cuerpo en el posparto

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Imagen: Onya Baby

Después del nacimiento, el cuerpo de la mujer acaba de pasar por un cambio sumamente brusco  y se producen en su cuerpo varias modificaciones: de postura, de tono muscular y de suelo pélvico. ¿Cómo podemos comenzar a recuperarnos, a la vez que cuidamos de nuestro bebé recién nacido que nos necesita al 100%? ¿Nos servirá también para el cuerpo el porteo ergonómico?

Juan Pablo Morcillo, instructor del Método Hipopresivo, en entrevista exclusiva para Kuyu Porteo nos cuenta:  “El porteo es una ayuda para que la mamá pueda sostener una postura adecuada y así evitar los problemas que una postura inadecuada puede causar. Considero que se practique desde el día 1, cuando el bebé pesa menos, duerme más y permite que la práctica en el uso del porteo sea más sencilla y más eficaz cada vez. El cuerpo, luego del parto, comienza un proceso de autorecuperación, tratando de retornar a los parámetros normales de la postura, el tono muscular, la elasticidad, etc. Con la ayuda del porteo, se verá beneficiada, aunque no hay que abusar de su utilización (…)

Las fases de recuperación de una cesárea y un parto vaginal son parecidas pero distintas. Básicamente porque el puerperio inmediato es igual para ambos casos (40 días), con la diferencia de que una cesárea implica una cicatriz que le agrega una recuperación diferente y más larga a la mamá.”

Como hemos dicho en otras ocasiones, el buen porteo cuida la espalda y el suelo pélvico. Recomendamos la lectura de este artículo y este otro, ambos del sitio web Fisio Bym – Fisioterapia para mamás y bebés de Lorena Gutiérrez, Fisioterapeuta especializada en embarazo, posparto, desarrollo del bebé, suelo pélvico y porteo ergonómico.

Aconsejamos también leer sobre Porteo no hiperpresivo® y Porteo Consciente® (marcas registradas de Nohemi Hervada) conceptos que invitan a utilizar formas de portear en las cuales el cuerpo sufra lo menos posible y el suelo pélvico no reciba más presión de la debida. “Una de las bases del Porteo Consciente es mirar el impacto del mismo en el cuerpo del porteador. El suelo pélvico es uno de los afectados en el porteo, sí o sí hay que cargar un peso y eso sin duda hace que nuestro sistema se vea perjudicado. Pero si sabes como hacerlo puedes minimizar ese impacto.” Fuente: Asesoras Continuum.

Les dejamos varios videos:

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5 CONSEJOS SOBRE COMO (NO) VESTIR AL BEBÉ PORTEADO

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Adaptación argentina de un artículo original de Roser Oliver Ayala, de Embolics & Indigo Store¡Muchas gracias por el permiso!

 

En mis asesorías es frecuente que las familias sin experiencia en porteo no tengan en cuenta la relativa importancia que tienen las prendas que lleven sus bebés en ese momento. Digo “relativa importancia” porque no es una cuestión vital, ni afecta a su seguridad, pero son cuestiones que si se tienen en cuenta sí que pueden facilitarnos las cosas en algún momento. Por ese motivo ahí van mis 5 consejos de hoy sobre cómo (no) vestir al bebé cuando vamos a portearlo.

1- No abrigarlo en exceso: Este es un consejo que seguro que la mayoría ya saben porque es casi de “manual” y es un consejo que suele darse en prácticamente todas las charlas de iniciación al porteo. El contacto con nuestro bebé, la cercanía, proporciona por sí mismo calor corporal y convierte el porteo en una actividad que termo-regula nuestro cuerpo, por lo que evitaremos abrigarlo demasiado. Es mucho mejor vestirlo con poca ropa y taparlo con una mantita si notamos que empieza a hacer frío. En invierno evitaremos buzos,  sweaters y abrigos de bebé.

2- Evitar las capuchas: Sabemos que los buzos y remeras con capucha son una monada, los bebés están muy graciosos y nos encantan, pero a la hora de colocar el fular o la mochila son un incordio, nunca sabemos cómo colocarla y nos molesta, y sobretodo, molesta a nuestro bebé y si se queda dormido es difícil sostener su cabeza con la tela o la capucha de la mochila si tenemos ese “trozo de tela” molestando, es mucho más recomendable tener un gorrito a mano que podemos quitar o poner a nuestro antojo.

3- Evitar los pantalones babuchas “cagados”: Odio el nombre que se le da a esos pantalones, pero reconozcan que todos entendieron a la primera el tipo de pantalón al que me refiero. Están de moda, son cancheros, quedan geniales, peeeeero, no son lo más cómodo para portear. ¿por qué? Por un motivo parecido al de los ositos que veremos en el punto siguiente, y es que si queremos asegurarnos de bascular bien la cadera y que la zona del periné del bebé esté en contacto con nuestro cuerpo es inevitable “subir” el pantalón, con lo que la parte inferior de la pierna se destapa.  Yo personalmente he vestido a mis hijos con pantalones de este tipo en muchas ocasiones, pero hay que tener en cuenta este detalle y si es invierno tener a mano unas polainas para tapar esa parte de la pierna que queda al aire.

4- Evitar pantalones tipo “ranita” u “osito” (con pie): No, estos pantalones no son “el demonio del porteo” como he leído por ahí, pero no son el tipo de prenda más adecuado para portear. Los pantalones que llevan pie frecuentemente “tiran” del pie cuando nos colocamos el portabebé y es difícil, sobretodo en bebés pequeños que no “llenan” ese pie, detectar bien cuál es la postura que ha adoptado y hacia qué dirección apuntan los dedos.

5- Vestidos y polleras, ¿sí o no?: Pues francamente, los vestidos son lindos. Si tenés una niña seguramente estarás tentada a ponerle algún vestido, porque algunos son preciosos, así que  mi consejo es que intentes ponerle vestidos con un tejido que no se arrugue demasiado, que tengan algo de punto en su composición porque si no te encontrarás con que al bajar a la niña del portabebé su ropa tendrá más arrugas que Matusalén.

Dicho todo esto insisto en que no se trata de cuestiones vitales, y que si te has enamorado de una remera con capucha tan bonita, o de unos pantalones en particular ¡adelante! pero si podés evitarlo yo te aconsejaría tener en cuenta estos puntos. ¡Nunca está de más estar prevenido antes de comprar según qué!

Mitos y realidades sobre las mochilas ergonómicas: Alto y ancho del panel

Puente

Mochila talle toddler (niño de 3 años)

Hemos notado una creciente preocupación por parte de los usuarios de mochilas ergonómicas respecto al tamaño del puente. Tal como se muestra en la foto de arriba, una mochila ergonómica cuenta con un panel cuyo alto total y ancho de puente hacen a la comodidad de ambas partes. En este post abordamos las principales características de las mochilas para saber cómo elegir una y cuándo es necesario cambiarla.

Usualmente las mochilas ergonómicas vienen en 3 tamaños: estándar (desde que el bebé se sienta hasta que queda pequeña, alrededor de 18 a 24 meses, en general); toddler (desde ese momento hasta los 3 años, aproximadamente) y preschooler (niños de 3 a 5, para generalizar).

La mochila debe ser un portabebé cómodo y seguro tanto para el niño como para quien portea y permitir libertad de movimientos a ambos.

 

Posición del niño en la mochila

Recordemos que si bien siempre es necesario bascular la cadera del bebé, elevando las rodillas, la posición “ranita” en la mochila ya no es tan pronunciada; lo cual está perfectamente en línea con la etapa de desarrollo del bebé ya apto para ser porteado en mochila.

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Mientras la posición obtenida sea segura y cómoda, es decir, con panel hasta al menos debajo de las axilas y puente que aun mantenga las rodillas más altas que la cola no será necesario cambiar la mochila.

Pensemos que los bebés crecen constantemente y es imposible lograr que el puente siempre abarque el diámetro de rodilla a rodilla en forma exacta. Es usual que a medida que el tiempo pasa la tela se aleje de las corvas unos centímetros pero aun siga manteniendo la postura correcta. Por lo cual no es necesario salir corriendo a comprar un talle más grande. Además, antes de determinar que la mochila es chica es necesario verificar siempre que hayamos basculado correctamente la cadera  del bebé, elevando sus rodillas y bajando su cola.

¿Cuándo la mochila queda realmente chica?

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Es necesario discontinuar el uso de la mochila cuando:

  • El alto del panel queda muy alejado de las axilas (lo cual ya no es seguro).
  • El puente es demasiado pequeño y las rodillas caen hacia abajo (foto).

Recordamos que el hecho de que las rodillas caigan afecta, además, la postura global del adulto y genera especialmente dolores y molestias lumbares.

 

¿Me conviene comprar un talle más grande?

No. Es un error pensar en comprar un talle grande para que “dure más tiempo”. ¿Por qué?

  • El bebé perderá libertad de movimientos y campo visual ya que el panel tapará sus hombros y/o cuello (a veces, incluso, parte de la cabeza).
  • La posición de sus piernas se verá forzada, logrando una hiperflexión.
  • Muchas veces el panel quedará flojo dando un soporte impreciso a su espalda.
  • La tela se acumulará detrás de las rodillas del niño generando incomodidad.
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Ejemplo de mochila toddler utilizada en bebé que aun debe ir en talle estándar

¿Tengo que medir a mi bebé antes de comprar?

No necesariamente; en general el fabricante debería poder indicarte si su mochila es adecuada a su tamaño. A menos que se trate de un bebé inusualmente grande, los talles estandarizados se adaptarán de buena manera y durarán el tiempo estimado.

En la actualidad los talles son bastante similares en casi todas las marcas. En Argentina observamos puentes bastante más grandes que en otros países, como medidas aproximadas podríamos citar: Talle estándar puente de 38 a 40 cm, talle toddler puente de alrededor de 47 a 50 cm, talle preschooler puente de unos 55 cm.

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Mochila preschooler (niña de 4 años)