Porteo vertical y el comienzo de la profesionalización del porteo

evolucion-ceb

Artículo original: Ergobaby (Traducción libre de Noelia Schulz)

Dra. Evelin Kirkilionis, 2 de febrero de 2011 

En su tesis doctoral la Dra. Evelin Kirkilionis brinda evidencia acerca de cómo los bebés humanos están adaptados para ser llevados debido a ciertos patrones de comportamiento, características fisiológicas y características anatómicas. Ella demuestra que los bebés están adaptados para estar siempre en contacto cercano a sus padres y ser llevados en posición erguida. Su investigación derrotó la opinión común de los años noventa en Alemania que indicaba que los bebés no deberían ser cargados en forma vertical antes de una edad en la cual se sienten por sus propios medios. Ella probó que los bebés están adaptados para ser porteados en posición vertical a horcajadas y en cuclillas. Y ella verificó que los niños porteados no sufren más a menudo de ninguna enfermedad asociada a su columna ni muestran ningún aumento de malas posturas respecto de niños que nunca fueron porteados. La actual información médica confirma su investigación. De hecho, algunos médicos fueron más allá y recomendaron a padres y enfermeros portear a los pequeños prematuros con resultados magníficos para sus chances de supervivencia (Anderson 1995, Ludington-Hoe,Golant 1994). Se encontraron excelentes resultados metabólicos y fisiológicos y menor susceptibilidad al estrés.

El porteo vertical previene la displasia de cadera pero, además, promueve el apego y el vínculo entre bebés y padres

Debido a las opiniones médicas en los noventa, los padres se sintieron obligados a portear a sus bebés durante las primeras semanas de vida en posición horizontal. Hoy día en Alemania esto ya no es común. Es usual cargar a los bebés en posición vertical incluso cuando los padres comienzan a portear desde el nacimiento. El principio de este cambio de actitud tuvo que ver con los resultados de la investigación de la Dra. Kirkilionis y su incansable trabajo en cooperación con parteras involucradas y otros porteadores comprometidos en la causa. Por sus publicaciones, conferencias y otras enseñanzas ella logró convencer a ortopedistas, pediatras y fisioterapeutas. Ella presentó argumentos sólidos y convincentes. Portear bebés en forma erguida significa también que ellos se encuentran en posición sentada, con las piernas separadas y en cuclillas. Sus mediciones demostraron claramente que las piernas de los bebés en esta posición se encuentran idealmente orientadas hacia las articulaciones de sus caderas. Las piernas estiradas, por otro lado, crean una presión desequilibrada de la cabeza del fémur en el acetábulo, que puede aplanarse más y más. El porteo apropiado promueve el desarrollo saludable de la articulación de la cadera y previene la displasia de cadera. Esta posición de las piernas del bebé se adecúa exactamente a la información que hallamos en la literatura médica sobre displasia de cadera.

Sin embargo, esto no es cierto para todos los portabebés. La Dra. Kirkilionis probó varias marcas disponibles en Alemania. Algunas no cumplieron con los requerimientos anatómicos del bebé. Por supuesto, un uso inapropiado del fular también podría promover una mala postura en el bebé. Los padres se deben familiarizar con las posiciones de porteo adecuadas. El desconocimiento significa, por un lado, riesgo de accidentes y, por otro, perder las ventajas físicas del buen porteo.

E. Kirkilionis resumió sus descubrimientos en un libro llamado “Un bebé quiere ser cargado”, en el cual describe las diferentes maneras en que un bebé puede ser cargado y en cuales no. Además, ella listó los aspectos a considerar a la hora de comprar un fular u otro portabebé de tela suave.

El libro describe todos los aspectos positivos del porteo y considera en detalle las ventajas para bebés y padres. Los bebés perciben a sus padres con todos sus sentidos, lo cual estimula especialmente su desarrollo sensorial y motor y su percepción. Debido al contacto cercano, los padres comprenden las señales del bebé más fácilmente y pueden reaccionar responsivamente y con sensibilidad, lo cual promueve el apego seguro.

Hay diferentes modos de cargar a un bebé y hay diferentes calidades de portabebés.

El comienzo de este “movimiento a favor del porteo” estuvo determinado por el sentimiento positivo del contacto, lo cual estimuló a los padres a compartir su experiencia con otros. En sus comienzos tuvieron que pelear contra muchos prejuicios. Las creencias sobre la falta de oxígeno, los daños cerebrales y espinales, por ejemplo, hicieron que muchos padres  cargaran a sus bebés en posición horizontal. Todos estos puntos fueron refutados y cada vez se hizo más común portear a los bebés en vertical. Este tipo de porteo es más conveniente para los padres, dado que permite tener las manos libres y la espalda de los padres se tensa menos porque el bebé se encuentra cerca del cuerpo del adulto.

La Dra. Evelin Kirkilionis estudió Biología y Etología Humana y trabajó con la temática del porteo de bebés y las necesidades básicas de los niños por más de 20 años.

Anuncios

10 beneficios del porteo ergonómico para la persona adulta

Fotologo

Cuando hablamos de porteo ergonómico, seguro y respetuoso nos referimos a portear a nuestros bebés y niños/as sin riesgos, respetando su anatomía, fisiología y etapa evolutiva. Sin embargo, el buen porteo, además, tiene en cuenta las necesidades de la persona adulta. ¿Lo sabías?

En este post, 10 razones por las cuales portear en forma ergonómica tiene grandes beneficios también para vos.

1. Cuida tu cuerpo y evita dolores. Portear en forma ergonómica no altera el centro de gravedad del adulto sino que “promedia” ambos centros, encontrando uno nuevo. De esta manera se evitan dolores asociados a cargar peso de manera desequilibrada, entre otros beneficios.
2. Fortalece tus músculos progresivamente. Espalda, abdominales y suelo pélvico se ven fortalecidos en forma gradual a medida que el peso del bebé aumenta. Es aun mejor comenzar a portear desde el nacimiento para que este ejercicio sea paulatino.
3. Mejora tu postura. Un buen portabebé, además, favorece la correcta higiene postural, previniendo dolores lumbares y cervicales.
4. Es “manos libres”. Portear brinda al bebé el contacto que necesita al mismo tiempo que te permite “recuperar” los brazos y realizar actividades de la vida cotidiana en forma cómoda y segura.
5. Amplía tus posibilidades de acceso. Utilizar un portabebé te permite evadir gran parte de los obstáculos a los que se enfrenta un cochecito tanto en la ciudad como en la naturaleza. Falta de rampas, veredas desparejas, puertas demasiado angostas, caminos en subida, arena, etc.
6. Te permite atender más rápido a tu bebé. El contacto continuo facilita la atención temprana de sus necesidades, disminuyendo sus niveles de estrés y contribuyendo a que se sienta seguro/a y relajado/a. Por ejemplo, el bebé no necesitará llorar para hacerte saber que tiene hambre: ante los primeros indicios ya podrás atenderlo/a.
7. Reduce las posibilidades de sufrir depresión posparto. Portear asegura al bebé encontrarse en su hábitat natural (el cuerpo de su madre), el cual está fisiológicamente preparado para un contacto continuo. El equilibrio endocrino generado por este contacto, una suma de oxitocina y prolactina, reduce las probabilidades de sufrir depresión luego del parto.
8. Favorece el vínculo. Llevar muy cerca a tu bebé mejora la interacción con él o ella y te permite conocerlo/la más rápido, saber sus preferencias y entender sus necesidades.
9. Ayuda a las familias con más de 1 hijo. El porteo es una herramienta excelente para familias con niños/as más grandes ya que el portabebé permitirá atender a los/as mayores sin desatender al/la más pequeño/a.
10. Es ecológico, económico y sustentable. Los portabebés ergonómicos están realizados con materiales reciclables y renovables y son muchísimos más accesibles que un cochecito de bebé. Además, son cada vez más las marcas locales que apuestan al comercio justo y al trabajo artesanal.
Nota adicional: si estás dentro del período de posparto inmediato, hay recaudos importantes al tener en cuenta cuando porteás.
¿Tenés dudas? ¡Consultanos! Esperamos tu contacto a info@crianzaenbrazos.com.ar.
Autora: Noelia Schulz. Este artículo perteneció originalmente al blog Cangureando. Todos los derechos reservados.

Biomecánica del porteo: posición del bebé (*)

Escrito por el Dr. Andrew Dodge, DC

Texto original en inglés en: http://onyababy.com/2012/09/babywearing-baby-positioning/

De qué manera llevar a tu bebé puede ser desconcertante algunas veces, y hasta puede ser un tema de controversia. Existen tantos portabebés en el mercado como posiciones diferentes para portear un bebé. Este artículo se basa en la biomecánica y en el desarrollo de la columna y cadera de tu bebé y en cuáles serán los portabebés y las posiciones que se adapten mejor a este proceso. También voy a hablar de los efectos psicológicos y neurológicos que ciertas posiciones tienen sobre el desarrollo del bebé.

Mientras está dentro de la panza, el bebé se encuentra completamente flexionado en posición fetal; sus rodillas y cadera están flexionadas y su columna, forma una C perfecta. Después de varios meses desde el nacimiento, las articulaciones del bebé se relajan y los músculos posturales extensores comienzan a adquirir fuerza. A medida que el bebé crece y adquiere más fuerza para sostener la cabeza, se desarrolla la curva cervical en la columna (en el cuello). También, a medida que comienzan a gatear, los bebés desarrollan la curva lumbar (en la espalda baja). Estas curvas le dan la estructura óptima para el movimiento, para realizar actividades que requieran soportar peso, y para el desarrollo neurológico apropiado.

Cuando pensamos en qué posición portear a nuestro bebé, es importante tener en cuenta este desarrollo. Colocar al bebé en posiciones que dificulten su estabilidad demasiado temprano o que arqueen demasiado la columna, o no la arqueen en lo absoluto resulta determinante para su desarrollo. Presión excesiva o anormal en algunas áreas de la columna vertebral puede provocar cambios tanto estructurales como neurológicos.

Según diversos estudios, el exceso en la curvatura lumbar o la hiperextensión pueden modificar la biomecánica de los huesos y articulaciones en la espalda baja, generando inestabilidad (por ejemplo, espondilolistesis). En los niños, la inestabilidad en la zona lumbar puede afectar el control nervioso y muscular en el intestino, vejiga y los músculos del suelo pélvico. Todo esto podría tener efectos en la habilidad del niño para reconocer y controlar esfínteres. Además, si hay un aumento en la curvatura en alguna sección de la médula, habrá un cambio en la curvatura o estructura ósea en otra parte para compensar y lograr el balance. Esto podría contribuir al desarrollo de la escoliosis.

Si hay modificaciones en las curvaturas de la columna, habrá alteraciones de movimiento, presión y tensión en las uniones vertebrales, en los músculos y en los ligamentos. Estos cambios afectan la transmisión neurológica desde estas áreas hacia el cerebro, lo que altera, a su vez, el crecimiento, desarrollo y tamaño del cerebro, y perjudican, de manera predominante, las vías secundarias de programación motora. Esto significa que las áreas cerebrales que controlan el aprendizaje y la ejecución de movimientos serán anormales y, por lo tanto, los movimientos en sí mostrarán estas anormalidades.

Además del desarrollo estructural y neurológico de la columna, también se debe tener en cuenta el desarrollo de la cadera del bebé. Al nacer, las uniones de la cadera aún no están completamente desarrolladas. Son articulaciones planas con escasa estabilidad. A medida que el bebé crece, la articulación se vuelve más cóncava y más estable. Con la posición correcta de cadera y pierna, la cabeza del fémur hará presión en el ángulo correcto de la articulación de la cadera para hacerla más profunda y así formar  el acetábulo. Este es el procedimiento por el cual la articulación de la cadera pasa de ser plana a una articulación profunda y muy estable que permite al bebé ponerse de pie, caminar y correr. Si esta articulación no se forma de manera correcta y permanece plana, la cabeza del fémur tiene más posibilidades de deslizarse por fuera de la articulación; a esta condición se la conoce como displasia de cadera. Durante este tiempo de desarrollo, hay posiciones que son mejores que otras ya que favorecen el crecimiento correcto de la cadera. También hay posiciones que aumentan el riesgo de displasia.

ColgonaVS.ErgoCEB

Teniendo todo esto en cuenta, hablemos de posiciones de porteo. Lo más importante es tomar las precauciones necesarias para que sea seguro, como por ejemplo,vigilar siempre que la salida de aire no esté bloqueada  y controlar a los niños siempre de cerca, sin importar la posición en las que los porteemos. También, con bebés recién nacidos, que aún son completamente flexibles, lo ideal es mantenerlos en portabebés que sean maleables y seguros. Por lo general, esto se logra con una bandolera de anillas o con un fular en posición pancita con pancita. (Aquellos fulares que son elásticos pueden no brindar un buen soporte en la cabeza y en el cuello, algo que el bebé logra por sí mismo entre los tres y cuatro meses de edad).

Para darle un buen soporte a la cadera se pueden emplear dos posiciones diferentes. La primera es la posición de ranita con el peso sobre su colita. Esta posición mantiene las rodillas y la cadera flexionadas sin separarlas demasiado. El punto a tener en cuenta con respecto a esta posición es que el peso no recaiga en los pies. La segunda posición para portear al bebé es mantener la apertura de piernas del bebé a la misma altura que la pelvis con los tobillos en línea con las rodillas y pies por fuera. Esta opción ha sido una recomendación confusa del instituto de porteo “Babywearing Institute”, ya que muchas veces se malinterpreta. Sin embargo, esta recomendación sobre las piernas y pies extendidas por fuera es diferente a la posición en la que se llevará a un niño mayor (explicación más abajo). En vez de extender las piernas del bebé y envolverlas alrededor del cuerpo del porteador, las piernas del bebé están completamente flexionadas y abiertas al mismo ancho que la pelvis. Con el fular meciendo al bebé desde detrás de sus rodillas, por encima de la colita y espalda, los pies permanecen por fuera. Se pueden ver más ilustraciones de este tipo de posición en la página web del instituto “Babywearing Institute” y en jeportemonbebe.com.

A medida que el bebé crece, desarrolla más estabilidad y puede, entonces, expandir mejor las articulaciones de su cadera de manera natural. Esto les permite aferrarse al porteador rodeándolo con sus piernas. En esta etapa, la posición óptima para el desarrollo de la columna y la cadera es cuando el bebé se sienta en el portabebés con las rodillas flexionadas en cuclillas. Esta posición se logra fácilmente al frente (pancita con pancita), y a la espalda. Con tantas posibilidades de nudos, posiciones y portabebés, la decisión final se trata de una preferencia personal.

Existen algunas posiciones que se tornaron más controversiales entre los porteadores. La primera de estas posiciones es al frente con un asiento demasiado angosto para el bebé. Estos portabebés no se recomiendan por varias razones. La primera es que estos portabebés hacen que la articulación de la cadera quede hacia abajo, lo que provoca que las rodillas estén en una línea por debajo de la cadera. Esta posición evita que la articulación de la cadera quede en el ángulo apropiado para el desarrollo óptimo de la articulación. Este tipo de portabebés podría predisponer al niño a desarrollar displasia de cadera, lo que no significa que todos los niños porteados en ellos desarrollarán esta condición, pero sí podrían contribuir en el proceso.  Además, en estos portabebés no ergonómicos, todo el peso del bebé se descarga en los huesos del pubis.

Es como si te sentaras en una bicicleta con tus piernas colgando por los costados en una bajada llena de pozos. Quizás no sea igual de incómodo para el bebé ya que el pañal amortigua un poco y tienen menos sensibilidad que un adulto en esa región de su cuerpo, aunque, después de un tiempo, de seguro se volverá muy incómodo y alterará la estabilidad, alineación, formación y desarrollo de los huesos púbicos y de la cadera. Por último, con todo el peso del bebé que recae sobre su hueso púbico y sus piernas colgando a los lados, la parte baja de la columna vertebral estará forzada a mantener una hiperextensión. Como ya lo hemos explicado, esto no es para nada bueno.

La segunda posición controversial es con el bebé de cara al mundo, mirando hacia el frente. No se recomienda esta posición por varias razones también. Una de ellas es que tiene implicaciones biomecánicas. Es extremadamente difícil e incómodo para el porteador lograr la flexión de las piernas en cuclillas cuando el bebé se encuentra mirando hacia el frente, lo que genera que la mayoría de los bebés porteados en esta posición vayan con las piernas colgando a los costados, o hacia adelante, y esto provoca una hiperextensión en la parte baja de la columna. Si el porteador logra la flexión correcta de las piernas, con las rodillas por encima de la línea de la colita, podría resultar en una buena posición de la espalda baja. Sin embargo, como la espalda del bebé está apoyada sobre el torso de quien lo lleva, la curva en forma de C en la parte media de su espalda quedará aplanada, lo que ocasionará una presión extra en sus costillas, y modificará la estabilidad y la curvatura en el cuello del bebé. En realidad, esta podría llegar a ser la mejor posición si es que decides portear a tu bebé mirando hacia el frente, aunque en realidad, no existe una buena posición cuando se lleva al bebé de cara al mundo. (Un nudo alto a la espalda, o a la cadera puede lograr una excelente posición para que tu bebé vaya observando todo, si es que es lo que buscan-¡al igual que mi pequeño!). A pesar de que este sea el argumento más fuerte para no llevar al bebé de frente, existen otros puntos a tener en cuenta. A nivel neuronal, es demasiada estimulación del entorno para el bebé, estimulación de la que no puede “escapar” o esconderse si es que está de frente. Esto podría afectar de manera negativa en el desarrollo emocional y neuronal del niño. Cuando se portea al bebé en la espalda o en la cadera, es más sencillo notar las señales que intenta enviar, y también se puede notar que el bebé vuelve su cabecita hacia su porteador cuando la estimulación es demasiada. Además de los beneficios biomecánicos y neurológicos de llevar al bebé pancita con pancita, existe también una enorme cantidad de razones psicológicas para hacerlo, en especial con los recién nacidos. En esta posición, el bebé precisa menos oxígeno y puede conservar mejor su energía, puede digerir mejor, y puede regular mucho mejor la temperatura de su cuerpo.

En resumen, existe una gran cantidad de opciones para decidir cómo y por qué portear a tu bebé. Cada uno debe hacer lo que considera mejor para su bebé y para sí mismo. Siempre les digo a mis pacientes: “las decisiones que uno toma son de uno. Sólo quiero que estén informados y sepan el porqué de las decisiones que toman. Sin importar qué decisión tomes, lo importante es estar informado”.

Elegí bien el portabebé, porteá bien a tu bebé.

¡Feliz porteo!

(*) Texto traducido por KUYU y reproducido en esta página con la autorización de sus autores. Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización expresa de los autores.

Porteo y vacaciones de verano

Verano

Por aquí, en el hemisferio sur, estamos en época de vacaciones de verano. Mucha gente viajando con bebés y niños pequeños en micro, avión y otros medios de transporte. Si estás en esta situación este post es para vos.

Porque no sólo el traslado en sí es todo un reto, sino porque, vayamos donde vayamos, además necesitamos movernos, caminar y pasear. Y con hijos pequeños esta tarea no es nada fácil. ¿Cómo lo solucionamos? Porteando, por supuesto.

Los chicos quieren explorar y jugar, pero también se cansan y piden brazos. Los caminos largos son todo un desafío. También puede que nos encontremos con un espacio peligroso para que caminen. En estos casos el portabebé será de gran ayuda. El porteo nos asegura: comodidad, seguridad, manos libres y, sobre todo, niños contentos. Es un modo amable de respetar sus tiempos y necesidades.

Muchas familias eligen utilizar cochecitos simplemente porque no conocen las opciones de portabebés disponibles hoy día. Pero los cochecitos y el verano no son una buena combinación. Ya sea que elijamos sierras o playa, las ruedas serán inaccesibles en múltiples escenarios. Además, es frecuente que debido al calor los bebés lloren y terminen en brazos, por lo cual el cochecito se convierte en una molestia. Recordemos que estos dispositivos están fabricados con materiales no respirables y sintéticos, son de colores oscuros y atraen los rayos solares, elevando la temperatura corporal del bebé. Si hablamos de bebés pequeños, además, que pasen largo tiempo en el “huevito” puede ser riesgoso.

Para los traslados, en el aeropuerto (o terminal) no hay mejor solución que portear. Nos deja las manos libres para llevar valijas y documentos, nos asegura que el niño no se pierda en la multitud y es un gran aliado cuando se duermen. En este caso debemos siempre sostener bien su cabeza. 

Pero hay algo imprescindible: debemos asegurarnos de tener un portabebé ergonómicom seguro y respetuoso. Lamentablemente encontramos en el mercado numerosos modelos de portabebés inadecuados e, incluso, peligrosos. Dejamos debajo algunas claves para identificarlos.

Infografia completa - colgona y ergo con logo 1

Si estás planeando tus próximas vacaciones: ¡no te olvides tu portabebé! Y si tenés dudas, ¡pedinos asesoramiento! Estaremos ofreciendo asesorías para familias en nuestros espacios y a domicilio durante todo el verano. ¡Buenas vacaciones!

Artículo original de Criando Pensamientos reescrito por la autora.

El control cefálico, el porteo y la curiosidad en el primer trimestre de vida

preanudado-con-cuellito

¿Qué es el control cefálico? El control cefálico es una destreza básica para el desarrollo de nuestros bebés que se adquiere durante los tres primeros meses de vida. Cada bebé a su tiempo y sin necesidad de que realicemos ninguna estimulación en particular, siempre y cuando el desarrollo de nuestros hijos no se encuentre afectado por lesiones, patologías etc.

Para poder alcanzarlo, los músculos del cuello y la espalda deben encontrarse listos para sostener el peso de la cabeza; y, teniendo en cuenta que a esa edad la misma representa un tercio del peso total, claramente nos encontramos frente a una tarea ardua.

Durante los 9 meses de gestación uterina nuestros hijos vivieron en un medio líquido, sin el peso sobre los músculos que ejerce la fuerza de gravedad, con un repertorio limitado
de movimientos y encapullados en un patrón flexor generalizado (lo que llamamos posición fetal). Luego del parto, sus músculos comienzan a ejercitarse por el solo hecho de resistir sobre sí mismos la fuerza de gravedad ,por diferentes reflejos y reacciones que traemos al nacer, esto ya es una tarea grande que hace trabajar a nuestro cuerpo.

Al mismo tiempo, la visión no se encuentra completamente desarrollada. Sólo alcanza aproximadamente hasta el rostro de mamá al tomar la teta (unos 30 cm) y va desarrollándose lentamente. Pero durante todo este periodo, los ojos no se mueven independientemente de la cabeza, por ello giran su cuello cuando desean dirigir la mirada hacia un estímulo.

Conociendo toda esta información, entendemos por qué es tan importante utilizar con nuestros hijos recién nacidos portabebés que brinden un buen sostén cefálico. A pesar de que muchas veces creemos que esta destreza está alcanzada porque nuestro hijo sostiene de a ratos su cabeza, es muy importante entender que éste es un proceso gradual, que requiere de mucha fuerza física y sensorial de parte de nuestros hijos.

Cuando nos encontramos con un bebé curioso que desea hacer seguimiento visual de los estímulos del entorno, debemos pensar que esto no quiere decir que esté listo para afrontar el esfuerzo de sostener en forma independiente el peso de su cabeza por periodos largos. Por otro lado, cuando comienza a tirar su cabeza hacia atrás, arqueando su espalda, antes de suponer que está listo para dejar su cabeza libre, debemos revisar
algunos puntos tales como:

  • que no tenga pantalón con pie incluido (o cualquier ropa que genere tensión o presión en sus pies), en algunos casos este estímulo genera que el bebé comience a arquearse o estirar sus piernas (reflejo de marcha).
  • que el portabebe esté haciendo realmente un buen ajuste punto por punto, ya que
    pueden estar apareciendo reflejos por la sensación física de inseguridad (si tenés dudas sobre tu portabebé no dejes de escribirnos).
  • que no haya otras necesidades insatisfechas como hambre, pañal sucio, o necesidad de escuchar la voz de mamá / papá, etc.
  • que alguna parte del portabebé no esté molestando en la cabeza.

Si a pesar de controlar todos estos puntos, como mamá / papá sentís que tu hijo necesita
poder ampliar su campo visual y aún no ha adquirido el control cefálico, entonces podés brindarlo con tus manos, sosteniendo su zona cervical.

 

María Fernanda Iroume
Alumna de Crianza en Brazos Escuela de Porteo. Terapista Ocupacional. Estimuladora Temprana. Mamá de Azul, Franco y Fidel. Me desempeño en el área de Rehabilitación Física Pediátrica y Estimulación Temprana. Acompaño al niño y su familia en el proceso de mejorar su calidad de vida, fomentando la parentalidad intuitiva y la crianza respetuosa.

Bibliografía: Millani-Comparetti A. (1.963): Develop Med Child Neurol. 5:159-164.

¿Cuáles son las diferencias entre fular elástico, semielástico, rígido y tejido?

Los fulares son telas largas que se anudan para ser utilizadas como portabebés. Los encontramos en distintos largos y de diferentes composiciones. En este post resumimos las características principales de cada tipo.

FularElastico

Fulares elásticos y semielásticos

Características: se trata de una tela larga y elástica (aproximadamente 5 metros de largo x 50 cm de ancho, en Argentina, unos 65 cm en otros países). El fular elástico cede en ambas direcciones, mientras que el semielástico sólo cede en una (en general, en el ancho, siendo rígido a lo largo). En ambos casos es ajustable a variadas contexturas físicas, por lo cual puede ser utilizado por diferentes personas. Las telas utilizadas en Argentina suelen ser algodón con lycra ó algodón con elastano (fulares elásticos) y jersey de algodón o interlock (para los semielásticos). Estos portabebés se pueden usar desde el nacimiento. Los fulares elásticos soportan hasta unos 9 a 10 kilos de peso máximo, y los semielásticos apenas algo más, unos 10 a 11 kilos (siempre y cuando sean telas de buena calidad). A mayor peso del bebé, menos soporte y más rebote.

Nivel de dificultad: bajo a medio. Dependiendo del nudo, es bastante fácil de utilizar, sumamente confortable, y además permite preanudado, para poder sacar al bebé y luego volverlo a poner sin necesidad de deshacer el nudo.

Usos: permite una buena variedad de nudos, al frente o cadera, pero su elasticidad lo limita en cuanto a los pases de tela requeridos para soportar mayor peso. No recomendamos utilizarlo a la espalda, a menos que lo haga una persona experta en porteo.

 

FularRigido

Fulares rígidos y tejidos

Características: el fular rígido (también llamado “casero” en otros países) es una tela larga que no cede a lo largo ni a lo ancho (en general, 5 metros de largo x 70 cm de ancho). Según la disponibilidad de telas en Argentina, suelen ser de lienzo o brin de algodón. A diferencia de los “tejidos”, estas telas no están expresamente pensadas para portear y muchas veces llevan más “doma” y se “clavan” más en el cuerpo del adulto. Los fulares tejidos, por otro lado, están confeccionados en telar y pensados específicamente para portear. Poseen un cierta elasticidad mínima a la diagonal y otras características que permiten brindar mucho más soporte y comodidad al porteador y al bebé. Algunos de estos tejidos son: sarga quebrada, sarga diamante, jacquard, entre otros. Ambos tipos de fular son ajustables a variadas contexturas físicas, aunque los tejidos poseen mayor versatilidad porque pueden ser adquiridos en distintas medidas según la necesidad. Además, la composición de sus telas también es variada. Más info acá. Todos los fulares rígidos y tejidos se pueden usar desde el nacimiento y hasta que se desee, según la comodidad (que lo dará el tipo de tela).

Nivel de dificultad: medio a alto, ya que requiere más práctica y técnica en el ajuste, aunque hay nudos muy simples. Al requerir menos pases de tela en los nudos resulta una opción más fresca. Muchas veces la doma y el ajuste son dificultosos por tratarse de telas no pensadas expresamente para portear.

Usos: son los portabebés más versátiles. Permiten una gran cantidad de nudos al frente, cadera y espalda, y de 1 a 3 capas de tela de acuerdo a la necesidad.

 

¿Necesitás más info o asesoramiento en porteo? Hacé click acá o contactanos a info@crianzaenbrazos.com.ar. También podés sumarte a nuestro grupo de Facebook.

¿Cómo identificar un portabebé no ergonómico?

 

 

Cargar a los bebés en un portabebé y sentirlos cerquita nuestro es una de las experiencias más gratificantes que una familia puede vivir. Sin embargo, encontramos en el mercado una enorme variedad de portabebés. Los especialistas en porteo ergonómico aseguran que muchos de ellos no son adecuados y que pueden ser, incluso, perjudiciales para la salud. ¿Cómo los identificamos?

En esta nota brindamos información sobre lo que suele denominarse comúnmente como mochila “colgona”, un portabebé ampliamente difundido.  ¿Cómo identificamos una colgona? Por lo general, por su forma: tienen el asiento en forma de V y las piernas del bebé quedan colgando. Esta posición antinatural hace que la columna aun no desarrollada, el área genital y la pelvis reciban peso innecesariamente; y puede provocar que la articulación de la cadera no se desarrolle adecuadamente (lo que se conoce como displasia de cadera). Además, estas mochilas tienen tiras angostas que suelen incomodar al adulto y un panel rígido, de tela sintética y calurosa (no respirable). También suelen tener estructura entre los dos cuerpos, lo cual evita el contacto físico (uno de los grandes beneficios de cargar a los bebés). Esta estructura rígida mantiene al bebé en posición recta y sin contener su cabeza, la que lo lleva a perder su postura natural (columna en forma de C), sobrecarga su musculatura aun inmadura, ejerce presión sobre la columna y, por lo tanto, lo inmoviliza.

Por otro lado, las colgonas tampoco respetan la anatomía al adulto, ya que, al no brindar un ajuste correcto, el bebé queda separado del cuerpo del porteador y desplaza  su centro de gravedad. Ese desplazamiento provoca un desequilibrio y hace que el porteador intente compensarlo adoptando posturas que lastiman su propio cuerpo. Otra característica es que estas mochilas brindan la posibilidad de portear al bebé mirando hacia el frente, lo cual, entre otras cosas, produce sobreestimulacion.

Ahora bien, ¿cómo reconocemos si el portabebé sí es ergonómico? Algunas características son: se adapta al cuerpo del bebé, está realizado en telas de origen vegetal (como el algodón), no tiene forma de V, la zona donde va sentado el bebé llega de rodilla a rodilla (posición “ranita”, rodillas más altas que la cola), el bebé va erguido sobre el pecho del adulto, el cuerpo del bebé queda pegado al del adulto permitiendo sincronizar los sistemas vitales. Un portabebé ergonómico bien colocado es cómodo, no genera tensiones innecesarias ni posturas incorrectas. Los portabebés ergonómicos más habituales son: fular, bandolera de anillas, bei dai y mochila ergonómica.

Por suerte, con la facilidad de acceso a la información que tenemos hoy, somos muchos los que nos topamos con un grupo en una red social, una publicación o un artículo como éste y nos interesamos más. Los invitamos a leer un poco más al respecto en nuestra web  y a unirse a nuestro grupo en Facebook Crianza en Brazos (porteo ergonómico en español) para obtener más información y asesoramiento.

A modo de resumen, dejamos una infografía que permite visualizar la información aquí brindada.

Infografia completa - colgona y ergo con logo 1

Fuente: Crianza en Brazos Escuela de Porteo. Agradecemos particularmente a las diseñadoras y alumnas de la escuela Carolina Moscovich y Sol González Feldman por los gráficos.

Respetando los portabebés tradicionales de Asia Oriental

Usemos los nombres completos de los portabebés para preservar su origen cultural.

Por ejemplo: decir bei dai [nombre de la marca] o podaegi [nombre de la marca] u onbuhimo [nombre de la marca] debería ser la convención. Usar versiones abreviadas o fusionadas como “pod”, “onbu”, “bu”, “tai”, etc. contribuye al blanqueo de sus orígenes culturales y perpetúa su borramiento.

Apoyemos a las compañías conectadas con sus respectivas culturas siempre que sea posible.

Reconocemos que estos estilos de portabebés han sido apropiados y fabricados extensamente por empresas no asiáticas, por lo cual le pedimos a dichas compañías que se comprometan en reducir el daño de esta apropiación respetando estas recomendaciones, atribuyendo adecuadamente los créditos de los diseños a las culturas de origen y donando a las organizaciones que promueven la preservación cultural.

Evitemos apropiarnos de estampados, nombres y marketing.

Apropiarse en forma anónima de motivos y diseños “étnicos” margina a las culturas de las cuales estos portabebés provienen. Pronto tendremos un listado de diseños y nombres apropiados como guía, en el cual incluiremos la mayor cantidad posible de culturas de Asia Oriental.

Las culturas de Asia Oriental tienen una tradición continua y actual en la utilización de portabebés y estos portabebés no son artefactos históricos que han sido redescubiertos por los occidentales.

No exoticemos estas prácticas parentales ni a los porteadores. Respetar los nombres de los portabebés es un signo de respeto hacia las tradiciones y los orígenes culturales.

Bei dai / Meh dai: China

Los meh dai (cantonés) o bei dai (mandarín) son paneles de tela con tirantes en la parte superior e inferior. Meh dai significa “tira para cargar en la espalda”, donde “meh / bei” significa “cargar sobre tu espalda” y “dai” significa “tira” o “correa”. Usando los pares de sílabas junto a otras palabras para crear nombres fusionados es inapropiado. Los vocablos “mei tai” no reflejan la pronunciación adecuada ni en mandarín ni en cantonés, por lo cual recomendamos “bei dai” o “meh dai” para este tipo de portabebé.

Pronunciaciones:

Onbuhimo: Japón

Los onbuhimo son portabebés sin cinturón y vienen en una variedad de estilos utilizando lazos de tela, hebillas y anillas en el uso moderno. Onbuhimo significa “tira para cargar en la espalda” en japonés. “Onbu” es un verbo y no debería ser separado de la palabra “himo” cuando se refiere al portabebé. “Onbu” refiere al acto de cargar en la espalda, mientras que “himo” significa “tira” o “soga”.

Pronunciación:

Podaegi: Corea

Los podaegi tienen mantas anchas y acolchadas con una tira en la parte superior. Están destinados al porteo en la espalda. Acortar el nombre a “pod” es inapropiado. Podaegi significa “manta de bebé con tiras”. Los “podaegi de manta angosta” llamados “nyia” son portabebés de panel con tirantes provenientes de la cultura Hmong. Los Nyia no son podaegi.

Pronunciación:

 

captura

#NotYourPodBuTai

Información investigada y compilada por Asian Mom Support Network. Traducción libre de Crianza en Brazos. Texto original en inglés: Aquí. Nos solidarizamos con esta iniciativa y les pedimos difusión. Muchas gracias.

“Yo también empecé sin saber de porteo”

 

16831031_10155028662318119_4359546926974905353_n

¿Sabías que las administradoras y moderadoras de Crianza en Brazos también empezamos porteando “mal”? El porteo es un arte ancestral que busca el contacto con nuestros hijos, y somos muchas las familias que llegamos a conocer el porteo ergonómico a partir de comenzar a utilizar portabebés que no lo eran.

noergoceb

Cuando nos convertimos en madres y padres nos enfrentamos a un sinfín de decisiones y elecciones. Con menor o mayor información, tomamos esas decisiones del mejor modo posible, usualmente pensando en el bienestar de nuestra familia. ¿Cómo llegamos al porteo? Nos regalan portabebés (o los heredamos de amigos y familiares) o los compramos nosotros mismos, confiando en tiendas de artículos para bebés y marcas de renombre. Y allá vamos, como nos sale, cargando a nuestros bebés (¡y llenos de orgullo!).

¿Somos malas madres, malos padres, malos tíos? ¿O más bien estamos buscando un hermoso fin pero nos faltan herramientas?

No olvidemos que incluso los portabebés ergonómicos pueden usarse de modo incorrecto. Sobre todo las primeras veces, cuando todavía nos estamos amigando con la idea de envolver a nuestros bebés.

ergomalceb

¿Les ha pasado? ¿Se sintieron mal por hacerlo? ¡Ánimos! Como dice la frase de la poeta (entre muchas otras cosas, las invitamos a conocerla) Maya Angelou: “Hazlo lo mejor que puedas hasta que sepas más. Cuando sepas más, hazlo mejor.” Por eso, la próxima vez que veas a una familia porteando “mal” pensá muy bien cómo acercarte a ellos, invitalos al grupo, contales sobre el porteo ergonómico, pero siempre, siempre, acordate que ellos buscan lo mismo que vos: que sus bebés se duerman al compás de sus corazones. ¡Buen porteo! ♥

10 trucos para domar tu fular o bandolera

Algunas bandoleras  y algunos fulares rígidos, sean tejidos o caseros (hablamos de eso acá), llegan a nuestras manos muy tiesos, ásperos o duros, lo cual nos dificulta el uso. Esto se debe al tipo de fibras con las que están tejidos, en especial puede sucedernos con algunos algodones con mezcla, y con materiales como el lino y el cáñamo. También depende del gramaje: en general, a mayor gramaje, más dificultad. Estas características pueden hacer que, a la hora de comenzar a usar un portabebé nuevo, la tela no deslice bien y el ajuste punto por punto sea casi imposible de lograr. ¡Pero a no desanimarse! Las fibras deben abrirse y romperse para lograr flexibilidad, suavidad y maleabilidad. Esto se consigue con uso y tiempo, aunque también se puede acelerar. Justamente, llamamos “doma” a las diferentes técnicas que nos ayudan a apurar el proceso natural de desgaste de las telas. En este post te contamos 10 trucos para lograrlo antes y sin dañar tu portabebé.

1. LEÉ LA ETIQUETA. Si tu portabebé no trae instrucciones del fabricante, pedile al vendedor esta información. Es importante respetar las indicaciones de fábrica para no someter las telas a procesos que pudieran dañarlas.

2. LAVALO. Siempre, siempre que recibas un portabebé lavalo antes de usarlo. Ante todo, por cuestiones de higiene, pero también para eliminar posibles aprestos o residuos que la tela pudiese contener. Para ello es imprescindible que sigas las instrucciones del fabricante (punto 1). En general, cuando hablamos de telas de algodón las indicaciones son usar agua fría, lavar en lavarropas en ciclo suave o programa “lavado a mano” (pocas revoluciones de centrifugado) y no usar suavizante. Pero esto puede variar dependiendo de los materiales y el tipo de tejido. Además del lavado tradicional, también podés dejarlo en remojo varias horas. Para colgarlo, podés usar una puerta (asegurate primero de que la madera esté limpia y sin astillas o cubrí la madera). OJO: los fulares delicados (composiciones con seda, lanas, bambú) los cuidados son otros, consultanos. Idealmente, secalo a la sombra porque el sol desgasta los colores. En el caso de las bandoleras, podés proteger las anillas con, por ejemplo, una media o pañuelo. En todos los casos recomendamos lavar el portabebé dentro de una bolsa para lavarropas, funda de almohada o similar para evitar enganches.

3. PLANCHALO. Volvemos a recordar la importancia de leer primero la etiqueta. Suele ser aconsejable usar plancha tibia y planchar cuando el portabebé está aún apenas húmedo. También se puede planchar con vapor o rociar con agua si ya está seco.

4. SENTATE SOBRE ÉL. Podés poner el portabebé bajo el colchón, usarlo como funda de sillón o colocarlo como almohadón en una silla. El peso sobre la tela ayudará a ablandar el tejido.

nudos

Para domar tu fular podés anudarlo.

5. ANUDALO. Como se ve en la imagen arriba, un simple nudo común y corriente nos ayuda a domar la tela. Podés hacer nudos apretados, uno tras otro, formando una especie de cadena. Siempre será ideal hacer y deshacer el procedimiento varias veces al día que dejar anudado mucho tiempo (también aplicable a los puntos 6 y 7).

6. TRENZALO. Si sabés tejer al crochet, sería como un punto cadena. Enlazás la punta del fular (o bandolera) y luego pasás un tramo de tela por dentro, dejándolo abierto. Repetís hasta terminar. Cuanto más apretado, mejor.

trenza

Otra técnica de doma es trenzarlo.

7. ENROSCALO. La técnica de la rosca comienza haciendo un pequeño círculo con una de las puntas y luego enroscando la tela sobre él. Para que no se desarme podés sostener el cierre con un broche (por ejemplo, de pelo). Cuando des la vuelta completa ya podrás quitarlo. Seguí pasando la tela, con firmeza y bien apretada, hasta lograr completar la rosca. Es importante rozar la tela en cada pase para acelerar la doma.

rosca

Técnica de la rosca para doma de tejidos.

8. USALO DE HAMACA. Ideal para fulares. Anudalo en una mesa de 4 patas, colgalo de una viga o de dos árboles (cuidando el punto de apoyo, podés colocar una tela debajo) y añadile peso. Asegurate muy bien de que los nudos están bien realizados y resisten si va a subirse a la hamaca un niño.

9. ENVOLVETE. Si estás embarazada empezá a domar tu portabebé con técnicas de Belly Wrapping, por ejemplo. Podés aliviar dolores de espalda usando tu bandolera o fular como faja. También podés usarlo como “abrigo” dentro de casa o jugar a hacer nudos y terminaciones sobre tu cuerpo, sin bebé.

10. USALO, USALO, USALO. Practicá mucho. Podés portear niños más grandes o muñecos (si tiene peso, mejor). Tensá bien la tela. Animate a nudos nuevos. No sólo vas a domar tu portabebé, ¡también vas a ganar confianza y experiencia!

¿Dudas? Escribinos a info@crianzaenbrazos.com.ar o consultanos en nuestro grupo. ¡Buena doma!

 

 

Nota: el presente post es una re-edición de este artículo de Kuyu Porteo.